Divertidísimo el formidable fracaso del nuevo portavoz del PSOE, Mario Jiménez, en su debut parlamentario. Equivocarse 29 veces al indicar el signo de las votaciones es para nota y debe hacer reflexionar a Griñán sobre la capacidad de ese equipo autodidacta que se ha agenciado. Ahora bien, la ley de Aguas ya ha sido aprobada soberanamente y no está Zarrías, como en ocasiones anteriores, para darle hacia atrás al manubrio, procedimiento, desde luego, de lo más tramposo. ¿Qué hará el PSOE, tragarse el desaguisado del portavoz o liarse en trampas para remediarlo? Ambas opciones implican un grado lamentable de calidad política.

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