Semanas atrás se ha vivido en el País de Gales una sorda batalla religiosa a propósito de la decisión judicial de sacrificar a un buey tuberculoso –un frisón zaino criado en un templo hinduista– para evitar el contagio animal y los consiguientes riesgos humanos. Miles de fieles determinados a impedirlo forzaron incluso una intervención policial dentro del recinto sagrado, como si no hubiera pasado el tiempo desde que hace cuarenta años una inmensa muchedumbre rebelada en Nueva Delhi, encabezada por santones desnudos –como los que viera Alejandro– adornados con guirnaldas de caléndulas y blanqueados con ceniza de bosta vacuna, acabó como el rosario de la aurora por defender el fuero de la vaca sagrada. ¿No había dicho Gandhi, después de todo, que lo fundamental del hinduismo es la defensa de la vaca? Mavin Harris, que se detuvo con inteligencia a contemplar este hecho fenomenal que es el culto hindú al bovino, recordó en su día que la Constitución Federal de India incluía un código de los derechos vacunos rayano en lo ridículo, pero él mismo se encargó de explicar que la renuncia al sacrificio del animal sagrado tenía sobrados motivos de orden económico con independencia de sus adherencias míticas. Hoy las cosas han cambiado no poco pero queda probablemente lejos la definitiva abolición de una observancia que, con motivo de la reciente odisea de las “vacas locas”, dio mucho qué hacer a la autoridad empeñada en modernizar aquella vasta nación. Lo del buey galés es ya más raro, por supuesto, porque lo que en Calcuta es mito y folclore por partes iguales, en una granja británica no puede ser otra cosa que extravagancia, no sólo a los ojos del juez que ha de aplicar la ley sin detenerse en  pamplinas dogmáticas sino a los de cualquier ciudadano razonable. Los monjes han perdido la batalla esta vez, pero yo creo que el conflicto mismo, la pelea en torno al pobre ‘Shambo’ y su entrega final al matarife, no dejan de aportar una nueva prueba bien elocuente al debate sobre el ingenuo diálogo entre las civilizaciones.
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Sin salirnos de ese debate cabe comparar el discreto eco de la batalla galesa con la generalizada inhibición ante la veintena de ejecuciones humanas perpetradas por los integrista iraníes en poco menos de un mes, a pesar incluso de la difusión de varias espeluznantes fotografías de improvisados cadalsos con los cuerpos colgantes de las ejecuciones múltiples, o de esa terrible del hombre lapidado a cantazos reo de un delito de sodomía para el que la soga al cuello, a juicio del cadí, resultaba poco castigo. En la misma India monos o ratas acogidos a sagrado en los templos más venerados gozan de un envidiable estatuto incomparablemente más humano que las prácticas de control o castigo familiar de la mujer, consagradas por la costumbre. No hay santones adornados con caléndulas y embadurnados con el polvo sagrado de la boñiga manifestándose por los miles de hembras desfiguradas por el ácido como castigo a su desobediencia a los machos familiares pero sí que los hemos visto arremolinarse frente a los gendarmes en defensa de un buey tísico que ni siquiera llevaba la silueta de un cuervo en el lomo y en la lengua la de un escarabajo, como el Apis sagrado de la mitología primordial, ni hubiera sido capaz de raptar a la ninfa, como Zeus, transportándola seductor en el lomo. A Amnesty Internacional le hubiera costado lo suyo reunir a favor de cualquiera de las condenadas a la lapidación que aguardan su hora fatal, los miles de  firmas conseguidas sin esfuerzo para salvar a ‘Shambo’ del puntillero. Y eso, qué quieren que les diga, es un indicio confuso, un rasgo primitivo, una desconcertante nota de esta sociedad desnortada que lo mismo se abisma en la tradición que se despeña, sin pensárselo dos veces, en el vórtice modernista. No sé que habrá sido, finalmente, de ‘Shambo’. Qué fue de los reos iraníes lo hemos podido ver todos.

20 Comentarios

  1. Tempranero leo la preciosa columna sobre el interesante tema del culto a las vacas sagradas y encuentro en ella la moraleja tremenda del anfi: todavía hay quien valora más a un buey que a una persona. Fíjense que no se trata de confundir culturas, sino de ir a los hechos y comprobar que aún hay más sitio en este mundo para el mito que para la razón.

  2. Nada tiene de extraño lo apuntado si se tiene en cuenta que esta sociedad trata mejor a muchos animales (también es cruel con otros, es cierto) que al Hombre. No s epuede matar un buey pero es indiferente que se rapte, esclavice, explota, prostituya o torture a los niños, que se desplacen a la fuerza grandes poblaciones, que se masacren pueblos enteros. Seguro que no se hubieran recogido tantas firmas en Gales a favor del fin de Guantánamo o del final de la locura de Irak.

  3. Harris dijo muchas tonterías y encuentra en fieles como gm el necesario complemento para mantener su huella. Lo lamento como profesional.

  4. Bonita la imagen de los santones disfrazados, interesante el razonamiento y descorazonadora la conclusión: todavía importa más cualquier cosa que la vida de las personas. Sobre todo porque el hecho se produce en Gales, como resalta gm. Pero en todas partes ocurren cosas parecidas. En españa hay quien justifica lo de los topillos en función de la “cadena trófica” de marras, es decir, porque de comerlos viven no sé qué especies de rapaces. O hay manifestaciones ante las plazas de toro, mientras crece el pasotismo.

  5. Qué razón lleva, querido ja, cuánto primitivismo prestigiado y cuánta indiferencia ante los grandes problemas de la Humanidad. También yo ví la foto de los ahorcados en Irán y también me conmoví pensando qué se puede hacer con un mundo que pasa de largo ante escenas como ésa y se va al toldo a leer le bestseller. No nos vengamos abajo, amigos, pero consideremos con gravedad lo que hoy nos plantea ja.

  6. No hagan demasiado caso a ese Antropólogo que descalifica a Harris, de quien jagm hizo un estupendo obituario en su día antes que nadie y luego pirateado por muchos. Aparte de ello, la columna es impecable y, dichos ea de paso, deliciosa en su factura. ¿Qué más quiere, Antropólogo, si es que de verdad lo es?

  7. No dejen que los árboles les tapen el bosque, sigan el dedo del autor pero, cáspita, con buena fe.

  8. Me hubiera gustado que explicara algo más el sentido del culto hundú, pero comprendo que una columna es demasiado estrecha según para qué. En cuanto a la protesta por el desinterés relativo nate la crueldad y la barbarie de esos salvajes, me resulta especialmente valiosa dado que, en definitiva, se trata también de un hecho religioso en su base.

  9. El Jefe lo planta en primera línea y don Roque lo vuelve a puntualizar. El hecho ocurre en el País de Gales, o sea en Europa, aunque los ingleses nos cuenten la averiada historia de que todo el mundo se equivoca conduciendo por la derecha.

    Bromas aparte, United Kingdom es Europa y en Europa hace casi sesenta años que se proclamó la Declaración Universal de Derechos Humanos. El buey -el término implica ‘castrón- estaba de la tuberculosis. Si hubiera sido un hindú, informático o camarero, enfermo habría recibido todos los cuidados en un hospital. Pero era una bestezuela más, como los cientos de miles que se sacrifican a diario para hacerlos chuletones o filetes de babilla. ¿Que vivía en un templo? Po fale, po m’alegro. Habrá tenido una vida sosegada e incluso su cerebro habría asimilado doctos mensajes como que hay distintas castas en la humanidad y unos hombres son excelsos y otros parias sin derecho a nada, más que a la humillación.

    Esto le pasa a los hijos de la Gran Bretaña por su política, o cultura o como quieran llamar de la integración: ‘Aquí que cada cual vaya a su bola, que los musulmanes sean bígamos o trígamos, que los japos se hagan el harakiri cuando se le cuelga el windows y cosas así’.

    Ayer, sí creo que ayer, alguien definía a la India, como la mayor democracia del mundo. Hoy al terminar de leer la columna me he tenido que ir corriendo al retrete porque se me escapaba la gota de la misma risa. Para colmo don Antropólogo -machista, tío- dice no sé qué de Harris, con lo que me obliga a leer la columna de nuevo y no encuentro al tal Harris por ninguna parte (¿tengo o no razón cuando digo que esta tertulia sobrepasa en nivel a las cuatro maris que ponemos el puchero a diario?). Menos mal que don Prof aclara un poquito la cosa mientras le pone un par al quiebro al machista.

    Jefe, el puyazo a AI es de los de aplauso y tener que quitarse el castoreño. Tengo las palmas de las manos colorás, pero sigo aplaudiendo.

  10. (Harris es mancionado en la línea 14 o 15 del primer párrafo, mi Miss).
    ¿Por qué se sigue extrañando, jefe, de que los criterios de los hombres sean tan oncoherentes, tan poco humanistas, tan brutos? Le sobra ingenuidda, a lo mejor, o será que no quiere dar el barco por perdido.

  11. Cuando se ve mundo se aprende que no existe ninguna lógica de las relaciones humanas, que lo que es normal en citilandia resulta una aberración en kukuklastín. Lo sé desde que hice mi periplo por el viejo mundo, pero hace poco un contemporáneo, Kapucinski, volvió a advertirlo. No esperemos que los valores del humanismo tal como se entienden en esta parte del globo (mental) sean universales y, por tanto, entendidos de modo uniforme y aceptados por todos. Eso no es más que otra ilusión “progresista” y ya sabemos que el Progreso es un mito.

  12. Hay que insistir, por activa o pasiva, en el tema de las ejecuciones, es una obligación moral que cada vez siguen menos comentaristas porque lo frecuente decae en prensa ya que lo repetido pierde interés. En jagm valoro esta tenacidad (le llevo contadas lo menos diez columnas sobre el asunto) y creo que eso habla lo suficiente sobre su condición humana.

  13. Pero no lo escuchará nunca hablar de ejecuciones en la URSS o en Cuba, señor Observador de los cojones…

  14. Sigo débil, mis queridos, pero atenta a sus comentarios, que comparto acá con un grupo creciente de compatriotas. Mi don josian me perdonará estas debilidades, aunque sé que me exigiría que reaccionase como no se exige a sí mismo…

  15. Hemos de entender la diferencia de culturas, no hay rarezas sini distancia entre unos hombres y otros. ¿Respetar a la vaca? Seguro que ellos verían en nuestros hábitos y creencias cosas mucho más extravagantes todavía.
    Ahora bien, el art. de gm va por el contraste entre esa defensa de un buey frente a la indiferencia ante la suerte de las personas, y en eso estamos de acuerdo pleno. No se cuestiona, en el fondo, las creencias lejanas sino la frialdad que nos toca de cerca. Me parece haberle entendido, don ja, lamentaría lo contrario.

  16. Qué bochorno con Harris. Las citas de JA suelen ser tan desconocidas para mí, que debo leerlas con el punto ciego de la retina. Perdón, don Jefe. Gracias, y perdón también, don Berdigón. Hasta me he puesto un castigo.

    Mavin Harris- Mavin Harris- Mavin Harris- Mavin Harris- Mavin Harris- Mavin Harris- Mavin Harris- Mavin Harris- Mavin Harris- Mavin Harris- Mavin Harris- Mavin Harris- Mavin Harris- Mavin Harris- Mavin Harris- Mavin Harris- Mavin Harris- Mavin Harris- Mavin Harris- Mavin Harris- Mavin Harris- Mavin Harris- Mavin Harris- Mavin Harris- Mavin Harris- Mavin Harris- Mavin Harris- Mavin Harris- Mavin Harris- Mavin Harris Mavin Harris – Mavin Harris Mavin Harris- Mavin Harris – Mavin Harris- Mavin Harris Mavin Harris- Mavin Harris Mavin Harris – Mavin Harris- Mavin Harris – Mavin Harris – Mavin Harris Mavin Harris -Mavin Harris – Mavin Harris- Mavin Harris Mavin Harris – Mavin Harris Mavin Harris- Mavin Harris- Mavin Harris – Mavin Harris – Mavin Harris Mavin Harris -Mavin Harris- Mavin Harris – Mavin Harris Mavin Harris- Mavin Harris Mavin Harris – Mavin Harris – Mavin Harris- Mavin Harris -Mavin Harris Mavin Harris -Mavin Harris- Mavin Harris – Mavin Harris Mavin Harris -Mavin Harris Mavin Harris- Mavin Harris – Mavin Harris – Mavin Harris- Mavin Harris Mavin Harris -Mavin Harris- Mavin Harris- Mavin Harris Mavin Harris – Mavin Harris Mavin Harris- Mavin Harris- Mavin Harris – Mavin Harris- Mavin Harris Mavin Harris -Mavin Harris Mavin Harris- Mavin Harris- Mavin Harris – Mavin Harris Mavin Harris Mavin Harris Mavin Harris –

  17. 00:47
    O sea, don Herodoto, que lo de amputar, ahorcar o lapidar es cuestión de jurisdiciones??
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    Para doña Miss:
    Cuando busque una palabra o un nombre en un artículo o cualquier parte de una web pulse Control+ F y cuando salga el cuadrito de buscar escriba la palabra, nombre o parte de él, por ejemplo “harris” y pinche en “Buscar siguiente” y si está ya verá cómo lo encuentra en menos de un segundo.

  18. Doña Epi, usted siempre tan graciosa.

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    Lo que más me admira de nuestro anfitrión, es su tesón y su ¿cómo dice nuestro amigo? su “ingenuidad”. Hace falta tener a la vez mucho valor y voluntad, mucho conocimiento, pero sin cansarse, guardando la frescura del debutante, sin sentirse “blasé”, como tanto intelectual que observa el mundo con ojos que todo lo han visto, y que nada les extraña.
    Evidentemente, remover cielo y tierra para evitar la muerte de un buey tísico, y no mover el meñique para evitar la horca o la lapidación de unos cuantos pobres hombres evidencia la falta de reglas morales y de capacidad a jerarquizar de nuestra civilización

  19. Para doña Mendozina: espero leerla más a menudo, porque echo de menos su humor y sus comentarios.

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