No se comprende la sistemática estrategia ocultista de la mayoría parlamentaria que mantiene rehén a la Cámara andaluza ni el criterio de la Junta regional de tapar cada denuncia que se presenta por escandalosa que resulte. La reactivación de los casos de El Monte y de la Cámara de Cuentas que la Fiscalía ha creído procedente, plantea a la opinión la pregunta de cuáles pueden ser las razones por las que se hurtan a los mecanismos de control parlamentario cuestiones de suyo políticas, como pueden ser las dos mencionadas. ¿Qué se quiere tapar, a quién se quiere proteger y por qué, qué se teme? En caso de que judicialmente prosperara la tesis de la Fiscalía quedarán por los suelos tanto el Parlamento como la Junta.

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