El negocio estatutario andaluz va discurriendo por “los cauces previstos”, según una autorizada voz del ámbito progubernamental. Sin embargo, ese extremeño extremado que es el presidente Ibarra dice que no está dispuesto a convertirse en “súbdito de Andalucía” cediéndole la gestión del Guadalquivir, lo que le ha valido un despectivo revés desde IU que lo acusa de “no trabajar para aumentar el autogobierno”. Camelos para todos los gustos, como pueden comprobar, y lo que te rondaré, morena, pero mientras tanto conviene decir que la verdad es que carece de sentido reclamar para una sola comunidad la gestión de una cuenca que pertenece a varias, y que no es cierto, ni quien tal lo pensó, ese cuento de la posibilidad de gestionar solidaria y equitativamente a base de “consorcios” y “fórmulas de cogestión” en los que siempre dominaría la comunidad mayor. Aquí lo único que va por los cauces previstos es la previsión de Chaves y así y todo ya veremos. Por mucho turiferario que humee incienso en torno a él, está claro como el agua que el Estatuto no alcanza ni con las uñas el interés popular.

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