España va bien

Lo ha dicho Pujol en nuestras ‘Charlas’: “España va bien”, podría ir mejor pero va bien, crece más que Europa, incluso más que Alemania, aunque sólo en términos relativos, es decir, sin perder de vista que ellos están allá arriba y nosotros aquí abajo. España va bien y el nuevo Estatut es un buen Estatut para Cataluña, a pesar de que él, Pujol, nunca quiso cambiar el viejo mientras gobernó, y no sólo eso, sino que hasta sería posible reproducir en cada autonomía esa norma catalana, otra vez “café para todos” pero ahora con donuts. Está que se sale Pujol, y no es para menos, ciertamente, orgulloso del “efecto de arrastre” (García Añoveros) que lo conseguido por Cataluña habrá de ejercer sobre las comunidades ·” de segunda”. El país de las maravillas, en suma, la nueva Jauja. Que eso no se lo crea ni Pujol es lo de menos. Lo que importa es que Chaves y los monaguillos de IU traten de que nos lo creamos los andaluces.

Cabeza de piedra

Tal como don Pedro el Cruel (o el Justiciero, como prefieran), que mandó colocar su pétrea cabeza cercenada en la picota cuando fue convicto de asesinato, el alcalde de Sevilla –con perdón por la comparación—ha osado firmar el escrito de protesta presentado contra él por la oposición con motivo de la tala masiva de árboles en el centro de esa ciudad que está destrozando metódicamente. El mismo que no ha movido un dedo ante la trama de facturas falsas de su Ayuntamiento, el autor del disparate chusco del desalojo “pagado” de chabolistas, quien ha convertido en un gueto el vasto centro urbano concitando la oposición conjunta de vecinos, comerciantes y taxistas, esa pesadilla que su partido no sabe cómo quitarse de encima, tiene el regio descaro de colocar su busto de piedra en la hornacina con tal de conservar la cabeza vacía sobre los hombros. Que pague la estatua, que peche el retrato y que siga adelante el despropósito de una política con un pie en el Juzgado y el otro de camino. Como si fuera un rey absoluto, al margen y por encima de la ley. No me digan que no es una temeridad dejar una ciudad como Sevilla en manos de un tío que protesta contra sí mismo.

El estilo es el hombre

Se me ha venido a la cabeza el viejo apotegma de Buffón –“El estilo es el hombre”—leyendo –por incitación de Arcadi Espada que entrecomillaba ayer aquí un párrafo con las del beri—el texto e nuevo Estatuto recién perpetrado entre PSOE e IU: “Andalucía ha ‘compilado’ un rico acervo cultural por la ‘confluencia de una multiplicidad de pueblos y civilizaciones’, dando ‘sobrado’ ejemplo de mestizaje ‘humano’ (pfff, no se rían)… una unidad de fondo que “acrisola’ una pluralidad histórica…” y así sucesivamente.¡ Qué sintaxis, qué semántica y qué prosodia; Dios bendito! Si esto es todo lo que han sido capaces de escribir con cuatro años por delante estas minervas es para darles el billete de vuelta y sentarlos en la escuela. Sin entrar en el fondo, por supuesto, olvidando tautologías, saltando sobre obviedades y pamplinas expletivas. Julio Anguita ha entrevisto a Frankenstein en la futura Constitución. Aquí estamos viendo ya de cerca al hermano tonto del monstruo.

Dos Andalucías

Desde ayer media Andalucía aparece detrás del nuevo Estatuto autonómico y otra media delante. Se han dado traza y modo a forzar la exclusión de esa mitad cerrando pactos bajo la mesa y haciendo de una verbena una feria que ya veremos cómo acaba. Chaves ha conseguido lo que quería: cubrir a su partido, que ZP no se quedara sólo ante la ignominia constitucional perpetrada en Cataluña y, de paso, más poder para el soviet regional, control de la Justicia que ha de ser independiente y otras regalías. La “bisagra” de IU también: más escaños para que resulte más fácil acceder a la nómina del Parlamento y vayan ustedes a saber si algún otro regalito. Lo que nadie dice con claridad es qué ventajas tendrán los andaluces porque la ley nos conceptúe como “realidad nacional” (lo de “nación”, como en Cataluña, no se han atrevido), Chaves controle mejor o peor los pleitos del TSJA o su poder administrativo tenga más margen, o porque Diego Valderas pueda, al fin, volver al Parlamento colándose por el agujero agrandado en la urna. Se acaba de consumar el mayor camelo de la autonomía a costa de partirnos por gala en dos. Dos Andalucías: PSOE e IU han conseguido lo que no lograron los enemigos del autogobierno.

La foto fija

Veo la foto del Día del Trabajador –Casero, Cañamero, Gordillo—y se me antoja retrato sepia de una época en que todavía era de curso legal exigir el “reparto” como los bisabuelos de la AIT a los que los marxistas daban la vara llamándoles ‘pequeñoburgueses’, nada menos, por ésa aspiración a la propiedad. Cañamero ha comparado al PSOE con la Dictadura añorando nostálgico los manejos de la “concentración parcelaria” y las “revoluciones” del IRYDA. Un anacronismo, desde luego, porque si esa fuera la vía correcta no se explica por qué guardan silencio ante el hecho de que el cadáver de la Reforma Agraria, ¿se acuerdan?, permanezca incorrupto en el mausoleo de la incompetencia autonómica. ¿No claman porque Chaves y su corte se vayan y dejen paso a la gente nueva? Pues ellos ahí siguen, impertérritos, cuando ya nada es igual a su alrededor, ni dentro ni fuera, ni arriba ni abajo. Ocuparle hoy simbólicamente una finca a una duquesa es todo lo más un “¡Viva Cartagena!’ o un brindis al sol. Quizá al único que aún calienta algo por esos pagos mentales.

La olla podrida

Al margen de la actividad judicial en torno al saqueo marbellí destaca la afirmación de que el ‘capo’ Roca aseguraba voluntades entre miembros de la Justicia, altos cargos de la Junta, agentes policiales y hasta miembros del CNI. Bien, pero ¿quiénes eran aquellos juzgadores, quiénes estos altos cargos de la Junta y quiénes esos policías? Es urgente que se aclara esta cuestión, por molesta que resulte a la Justicia o a las Administraciones, si no se quiere que el personal saque en claro que lo que aquí se está produciendo no es más que un forzoso lavado de cara y que se va a empapelar a los más descarados pero dejando en la impunidad a esa trama corrupta que es la que ha permitido que funcionaria la maquinaria gilista durante tanto tiempo. De momento ya sabemos, hasta judicialmente, que uno de esos “sobres” fue, en forma de talón y en concepto de cohecho a la Junta, a la caja del PSOE andaluz y que en ella continúan sus cuartos sin que nadie haya reclamado la devolución de lo ilegalmente adquirido. Pero queda conocer el resto: los demás altos cargos, los miembros podridos de la Justicia o la policía a los que el gilismo corrompía con dinero o vacaciones pagadas.