Bueno pero menos

 

Al presidente Chaves nuestro, sin duda, buen sistema público de salud le parece que funciona “razonablemente bien” y como prueba ofrece las famosas encuestas autocomplacientes en que la Junta logra que los usuarios declaren su gratitud. No tendría que recurrir a este truco elemental, porque no se discute la bondad del montaje sanitario sino la incomprensible falla de su gestión, fundamentalmente orientada al ahorro a costa de la calidad del servicio. Ya ni siquiera se habla de las desesperantes “listas de espera”, pero ahí están, tal como estaban o pizca más o menos, como están ahí las aglomeraciones veraniegas en las costas o los colapsos de los servicios de urgencia. Ahora bien, si es cierto, como se ha dicho en el Parlamento, que hay hospitales que durante la noche y los fines de semana eliminan prestaciones elementales por falta de personal, no sólo estaríamos ante un atropello a los usuarios perjudicados, sino ante la confirmación de que el primer objetivo de la Junta no es la salud sino el ahorro, y eso descalifica enteramente a una gestión. Ante el espectáculo del despilfarro, el regateo de una epidural resulta bochornoso. Seguro que esas regateadas no se incluyen en la encuesta.

El defensor, ataca

 

Finalmente ha estallado el Defensor del Pueblo, José Chamizo, y le ha cantado a la consejería de Educación de la Junta las verdades del barquero en el tema de la bajada de crucifijos. Dice Chamizo que él no recomendó jamás esa bajada, añade que lo que la Junta pretende con esta movida es ocultar los grandes problemas reales de la enseñanza, y agrega, por último, que si el “régimen” chapista cree necesaria la retirada de esos símbolos religiosos –lógica por el espíritu de la ley, peor en ningún precepto ordenada como se viene fingiendo–, que lo haga, que tire de la manta y descuelgue todo lo descolgable y que, naturalmente, cargue con las eventuales consecuencias. Lleva razón del Defensor en las tres cosas. Y aún se podría añadir a ellas que este pleito es un enredo artificial auspiciado desde algún partido, respaldado por el poder e inserto en el clima de enfrentamiento maniqueo que se trata de imponer desde el propio Gobierno y que está, en efecto, enfrentando a España, nuevamente, en dos mitades opuestas. Descargar responsabilidades en el Defensor era una jugada demasiado ruin por parte de la Junta. Si algo se le puede reprochar a éste es que haya tardado tanto en devolverle el sartenazo.

La gestión impune

 

Tras la noticia de que la Junta, es decir, los contribuyentes andaluces, deberán correr con los gastos de esa juerga que ha sido la adjudicación ilegal del casino de Sevilla, llega la nueva de que cierta desidia administrativa de la misma Junta acaba de costarnos una finca en pleno Parque Nacional de Castril cuya titularidad privada ha reconocido el Tribunal Supremo. Hemos de pagar los platos rotos de las víctimas del SAS, los desaguisados de los especuladores del urbanismo municipal, los errores (a veces contumaces) de los responsables de menores, los arreglos de las autopistas que se hunden porque los especuladores –según Pedro Pacheco, ex- “socio” de Chaves– se habrían llevado el cemento en sus maletines. Mientras tanto, la irresponsabilidad administrativa y política de los culpables se mantiene intacta, ajena a protestas y agravios, como si la ley no fuera igual para todos o la cosa pública fuera un cortijo de unos cuantos. Es necesario abrir el debate de la responsabilidad de quienes causen daños desde los despachos de las Administraciones. Mientras ni se plantee ese debate, seguiremos pagando los de siempre. Sin ir más lejos, el mes que viene.

Bases y cúpulas

La nota de la asociación Comunidades Cristianas Populares de Andalucía en que se afirma que la declaración de los obispos andaluces criticando el bodrio de Estatuto de Andalucía que acaba de aprobarse entre el disimulo y la rechifla “parece dictada por el PP” sugiere una respuesta inmediata: la suya, la de la asociación, parece dictada por el PSOE. “Las mismas pegas, las mismas generalizaciones y los mismos eslóganes” usados por la oposición política ven esos testimoniales en las críticas de sus pastores, lo que significa olvidar que críticas como las contenidas en el documento de los obispos son compartidas por un vasto sector de la sociedad andaluza, la inmensa mayoría de la cual ni sabe ni quiere saber nada de la trapisonda organizada por Chaves para tapar el agujero constitucional abierto en Cataluña. Esos críticos cristianos tienen motivos sobrados para plantarse ante sus esos pastores, pero esta vez se le ve demasiado el plumero político a su gesto intempestivo.

La gestión impune

 

Tras la noticia de que la Junta, es decir, los contribuyentes andaluces, deberán correr con los gastos de esa juerga que ha sido la adjudicación ilegal del casino de Sevilla, llega la nueva de que cierta desidia administrativa de la misma Junta acaba de costarnos una finca en pleno Parque Nacional de Castril cuya titularidad privada ha reconocido el Tribunal Supremo. Hemos de pagar los platos rotos de las víctimas del SAS, los desaguisados de los especuladores del urbanismo municipal, los errores (a veces contumaces) de los responsables de menores, los arreglos de las autopistas que se hunden porque los especuladores –según Pedro Pacheco, ex- “socio” de Chaves– se habrían llevado el cemento en sus maletines. Mientras tanto, la irresponsabilidad administrativa y política de los culpables se mantiene intacta, ajena a protestas y agravios, como si la ley no fuera igual para todos o la cosa pública fuera un cortijo de unos cuantos. Es necesario abrir el debate de la responsabilidad de quienes causen daños desde los despachos de las Administraciones. Mientras ni se plantee ese debate, seguiremos pagando los de siempre. Sin ir más lejos, el mes que viene.

Otra vez la tea

 

Pueden sentarse a esperar quienes aguardan siquiera la esautorización chavesiana de la consejera de Medio Ambiente por decir esa cosa estupenda de que este año habría menos incendios puesto que se juega el Mundial de fútbol y “está demostrado” (¡) que los montes se queman menos mientras la tele trae esos eventos. Eso sí, los de la tea –tal vez porque el Mundial no ha comenzado aún y a pesar del partido amistoso de la Selección—han provocado en Huelva, para empezar tres incendios en un palmo de terreno, perdiéndose las primeras hectáreas del preverano y dando lugar a los rpimeros desalojos. Aquí se han dicho muchas tonterías –ahí está la comparación del “modelo federal” español con el yanqui o el alemán que, sin que casi nadie diga esta boca es mía, acaba de hacer el propio Chaves–, pero esta de la consejera bate, sin duda, siquiera sea de momento, todos los récords. A ver quién nos salva del fuego con barandas como coña Fuensanta. En le campo onubense de Beas estaban durante el fin de semana que echaban las muelas.