Optimismo de urgencia

El optimismo es estimulante, no cabe duda, pero hay que manejarlo con discreción, sobre todo en momentos críticos, para evitar que contribuya a la parálisis. Escuchar, por ejemplo, al consejero de Economía lanzar esa consigna apresurada de “No hablemos más de crisis” resulta poco sensato, por decirlo suavemente, ya que los indicios de mejora a…

Triste política

El clásico grito cacique que le espetaron a don Natalio Rivas en Órgiva resuena hoy en Valverde, como en tantos sitios: “¡Colócanos a ‘tos’!”. Ahí tienen al “socio” de gobierno, al de la mariscada (el archivo de esa causa penal para nada niega el hecho del convite ni su pago injusto), que ha metido ya…

Cosas de Palacio

Ridícula la discusión sobre la segunda (porque es la segunda) restauración del palacio de San Telmo. Por ambas partes, pues si recuperar un monumento nunca es objetable, gastarse una fortuna en lujos innecesarios sí que lo es. Y más el hecho de que las cuentas no estén claras tras el enorme incremento del presupuesto original…

La marcha atrás

Ver a la Junta de Andalucía inaugurando en encuentro internacional y antisistema sobre la “reforma agraria” es realmente algo psicodélico. Vaya que la ley del ramo esté todavía insepulta mientras la Junta se dispone a vender su patrimonio agrario al mejor postor, pero que, a estas alturas, la Administración  autonómica cultive esa esquizofrenia alineándose en…

Griñán peregrino

Imagino que medio mundo se habrá quedado de piedra con la propuesta del presidente Griñán de instituir como “segunda lengua” en los planes de estudio el portugués. No el francés, ni el alemán, ni siquiera el chino del futuro, sino la lengua hermosa pero relacionalmente insignificante en que, si se han escrito maravillas, la verdad…

Juan Palomo

Nuestros políticos, los parlamentarios sobre todo, son como Juan Palomo, ya saben. Ellos determinan su propio sueldo, sus dietas, sus horarios (¿), su retiro, sus bicocas o sus vacaciones sin que nadie pueda pedirles cuenta. Y suelen hacerlo por unanimidad, como es lógico, que nadie suele tirar piedras contra su propio tejado. Ahora el Parlamento…