¡Por fin!

Los servicios de urgencia hospitalarios del SAS son, desde siempre, un agujero negro. Abarrotados y ruidosos, acogen ilimitadamente a los pacientes para entretenerlos luego con esperas interminables, por lo general durante largas horas. Dos inconcebibles muertes han tenido que producirse en ellos para que la consejería de la Junta admita esa lamentable realidad que hasta…