Pintar como querer

Los mandamases de la Unión Europea han llegado a la conclusión de que la crisis económica que nos aflige ha finiquitado. Ojalá. ¿Puede darse por concluida la crisis mientras crece el número de pobres –ya en niveles intolerables—aunque aumente el de millonarios, mientras millones de europeos viven de sus “mini jobs”, esos contratos ocasionales con sueldos miserables, por más que las cifras macro describan un panorama propicio? ¿Quiere decir la UE que la vida es de nuevo como era antes de la gran estafa que ha sido la crisis, que el trabajo se paga igual, que las pensiones no están ya amenazadas, que las deudas nacionales han dejado de ser catastróficas o que los comedores solidarios pueden ir cerrando sus puertas? No fue buena la tardanza en admitir esta plaga. No lo será tampoco darla por erradicada antes de tiempo.

Vivir del turismo

Basta con echar una mirada a la EPA para entender que el crecimiento español actual se debe, ante todo, al éxito turístico. ¿Tiene sentido gravar con una tasa a nuestros visitantes siendo así? No lo parece, por más que se argumente que, bien administrada, su recaudación podría favorecer y mucho a la propia actividad turística al mejorar el patrimonio y los servicios. Depender del turismo, que es sector tan sensible, no cabe duda de que es arriesgado, pero ya me dirán qué hacer mientras se dependa tan radicalmente de su renta. Vivir del turismo no es lo ideal, pero vivir sin él, aquí y ahora, no es imaginable más que desde una equivocada avaricia o desde la barbarie ideológica. Los fundamentalistas de la turismofobia están jugando con fuego en casa ajena.

Ponerle un piso

Una de las ocurrencias más extravagantes de la Junta autónoma es la que supone pagarle el piso a los altos cargos que hayan de desplazarse más de 60 kilómetros para acudir a su despacho en Sevilla, y largarles, por si fuera poco, un complemento para cubrir el coste fiscal del regalito. ¿Por qué un trabajador –cualquier trabajador– andaluz que encuentre empleo en la capital de la región ha de costearse su vivienda mientras los barandas le pasan la factura a la alcancía común? Ellos dirán que estamos hablando del chocolate del loro, pero sumen alquileres y años ya verán lo que nos llevan costados a los contribuyentes estos próceres sobrevenidos. No es por el huevo, es por el fuero: imaginen que pensarán del tema los miles de desahuciados que se ven con sus muebles en plena calle.

El oficio de bisagra

No es fácil el oficio de bisagra política; exige imaginación, jeta y tanta cintura como requieran los cambios de viento. Miren lo que hace Ciudadanos –el criptosocio “para todo” de doña Susana— a propósito, por ejemplo, de la batalla por el impuesto de sucesiones: apoyar hoy su reducción al 99 por ciento propuesta por el PP, y sostener lo contrario ¡una semana más tarde! al caer en la cuenta de que esa imprescindible rebaja beneficiaría a los ricos. C’s se desmarca del PSOE cuando sabe que su pacto no peligra y rectifica en caso contrario. Valen para un fregado lo mismo que para un barrido, ésa es su gracia y ése su mérito. Curiosamente, de la perpetuación del “régimen” político en Andalucía tienen toda la responsabilidad los mismos –el PA, IU y ahora C’S– que vienen denunciándolo hace decenios.

Títulos gratis

Gran escándalo el recientemente provocado por el hallazgo de que la Junta viene concediendo títulos de ESO a alumnos con asignaturas pendientes. ¡Era lo que faltaba: conceder títulos gratis a los alumnos fracasados! ¿No era la Educación “prioridad absoluta” al menos desde el advenimiento de Griñán? Los profesores de Enseñanza Media han denunciado a la Administración autónoma por varios delitos que, según ellos, podrían constituir esos regalos con los que una política incapaz de salvar el gran atasco docente trata de camuflar sus efectos. ¿Vamos de mal en peor, se rinde la Junta ante la compleja situación juvenil? ¿Y qué hará la Justicia ante semejante arbitrariedad? Pues, a la espera del próximo soponcio del Informe Pisa, esperar a que escampe. Quizá ningún fracaso de la autonomía es comparable al hundimiento de la Educación pública.

Gana Penélope

Poco a poco, la juez sustituta de Mercedes Alaya, ha ido desgranando la trabajosa instrucción de aquella hasta dejarla en poco menos que en nada. ¿Los ERE esos de los que ha hablado medía España y parte de la otra media, los cientos de millones perdidos? Bueno, pues resulta que no era para tanto–hay que reconocer la astucia estratégica del ex-fiscal-consejero Llera que es quien ha movido los hilos de este bululú– ya que, según Penélope, Alaya empapeló sin ton ni son a todo el que pidió una ayuda socio laboral o directa en el primer decenio de este siglo, por lo que les llama “víctimas”. El augurio más pesimista se hace realidad: todo este saqueo –pasado el mal trago del plenario en que comparacerán hasta dos presidentes y la tira de consejeros– quedará en agua de borrajas.