¿Pelotón de los torpes?

Mientras se constata el avance de las universidades asiáticas y hasta de las de Oceanía, las nuestras continúan sin salir en la foto de las 500 mejores del mundo, según un prestigioso informe anual. Ni una sola entre las españolas figura en esa foto, pero es que sólo una de las andaluzas da señales de vida: la de Granada. Proliferan los nuevos estudios, incluidos los extravagantes, aumentan los “másters” por doquier, pero, en conjunto, nuestra “alma mater” se arrastra como puede, produciendo titulados con destino al paro y a la frustración. La autonomía trajo la proliferación de universidades aunque no la calidad. No es de extrañar, visto el nivel de una dirigencia política de la que tampoco sería razonable esperar más.

Negocio infame

Ayer fue la última vez que los servicios de rescate españoles salvaron de la muerte a las víctimas de la “trata de negros”: en tres operaciones, en efecto, fueron rescatadas 139 personas, incluyendo mujeres y niños como viene siendo de costumbre. ¿Hasta cuándo nos limitaremos a recoger en el último momento lo que nos envían las mafias, por qué no interponer nuestra Armada para impedir “manu militari” ese infame negocio que –no pueden caber dudas– es consentido por los países de origen? Ni la multitud de ahogados en el Mediterráneo resulta suficiente para que España y, por supuesto, Europa, afronten de una vez el tremendo e inevitable problema de la migración masiva de esas poblaciones indefensas. Es nuestro gran crimen del nuevo siglo.

Jaula de grillos

Que Podemos busca y anda consiguiendo sustituir al PSOE es cosa que ya apenas duda nadie. Pero también amenaza con destruir –más bien de sembrar de sal las ruinas— de Izquierda Unida, aquella importante burbuja con que Julio Anguita reinventó una Izquierda que oponer a la socialdemocracia amaestrada. Y si no vean a esa coalición, de suyo tan compacta y centralista, partida por gala en dos (por lo menos), un bando encabezado por  su coordinador Maíllo, que bebe los vientos por juntarse con Podemos, y el otro –en manos de Valderas, Pérez Tapias y otros desahuciados  pro PSOE— que tira del otro extremo de esa pecaría manta. ¡Otra jaula de grillos! No es que Anguita esté exento de culpa en estos quebrantos, pero está claro que, sin él, IU no ha hecho más que navegar sin rumbo e irse diluyendo hasta borrar del mapa la vieja ilusión radical.

Para reprobarlos

Ahora que tan de moda andan las reprobaciones políticas no estaría de más aplicarles la vara a todos los partidos por igual. Al PSOE de doña Susana, mismamente, si pasa indiferente o en silencio ante el espectáculo de su director general de Urbanismo exhibiéndose como “primer cliente” de un chiringuito playero denunciado por los vecinos y hasta por la propia Guardia Civil (Seprona), un gesto cuando menos comprometedor para la propia Junta que ha de resolver los recursos pendientes. O a Podemos, por ese concejal rondeño que –“irónicamente”, según él—habla en las llamadas redes sociales de no participar en más comicios aparte de “poner bombas a la policía”. En este último caso, más que una respuesta política, lo suyo sería que interviniera el fiscal. Hemos padecido mucho “manta” en nuestra política, pero nunca tanto insensato como ahora.

Pintar como querer

Los mandamases de la Unión Europea han llegado a la conclusión de que la crisis económica que nos aflige ha finiquitado. Ojalá. ¿Puede darse por concluida la crisis mientras crece el número de pobres –ya en niveles intolerables—aunque aumente el de millonarios, mientras millones de europeos viven de sus “mini jobs”, esos contratos ocasionales con sueldos miserables, por más que las cifras macro describan un panorama propicio? ¿Quiere decir la UE que la vida es de nuevo como era antes de la gran estafa que ha sido la crisis, que el trabajo se paga igual, que las pensiones no están ya amenazadas, que las deudas nacionales han dejado de ser catastróficas o que los comedores solidarios pueden ir cerrando sus puertas? No fue buena la tardanza en admitir esta plaga. No lo será tampoco darla por erradicada antes de tiempo.

Vivir del turismo

Basta con echar una mirada a la EPA para entender que el crecimiento español actual se debe, ante todo, al éxito turístico. ¿Tiene sentido gravar con una tasa a nuestros visitantes siendo así? No lo parece, por más que se argumente que, bien administrada, su recaudación podría favorecer y mucho a la propia actividad turística al mejorar el patrimonio y los servicios. Depender del turismo, que es sector tan sensible, no cabe duda de que es arriesgado, pero ya me dirán qué hacer mientras se dependa tan radicalmente de su renta. Vivir del turismo no es lo ideal, pero vivir sin él, aquí y ahora, no es imaginable más que desde una equivocada avaricia o desde la barbarie ideológica. Los fundamentalistas de la turismofobia están jugando con fuego en casa ajena.