Varas de medir

Como aquí procuramos no usar más que una vara a la hora de medir, hemos de señalar hoy la incongruencia que supone la crítica del presidente del PP andaluz a la Presidenta de la Junta y a su socio para todo, Ciudadanos, por excusar el tirón de manta en el penoso “caso Faffe” excusándose en el argumento de la espera del fallo judicial. ¿Acaso no hace lo mismo el PP cuando enmudece ante el escándalo de su concejal de Utrera alegando que aguarda a que se pronuncien los Tribunales? “Suum quique tribuere”, decía Ulpiano: dar a cada uno lo suyo, ni más ni menos. No parece que los partidos estén hoy por la labor de someterse a esa antigua regla de equidad, ni por la izquierda ni por la derecha. Y lo peor es que me temo que por el Centro tampoco.

El remate

Todo es empeorable, no cabe duda, incluido el mamoneo contractual de las empresas públicas de la Junta. Última noticia: un jefecillo de la ya célebre Faffe contrató con la empresa de su cuñado fontanero unos 2.500 “servicios” –según la Guardia Civil a pesar de “carecer de solvencia técnica”— por un valor de casi 650.000 euros del ala. ¡Feliz mangancia, pues he ahí a un fontanero llevándose el manso por “servir” encargos de “mantenimiento, transportes, mudanzas, envíos, comidas y bebidas o cátering”! Casi nada puede sorprendernos ya en los tejemanejes perpetrados al amparo de la impunidad del “régimen”. Pero admitan conmigo que cada día nos topamos con un “caso” más grave. La Junta de Andalucía ha conseguido el “grado cero” del surrealismo pícaro. Juan Guerra ha resultado un alma cándida comparado con los que vinieron después.

El tabique

Está anunciada para hoy la comparecencia parlamentaria el consejero de Empleo para explicar (es un decir) la situación vivida por el funcionario sometido al ostracismo –tabique de por medio– desde que aseguró al juez que los cursos de formación eran “el negocio del siglo” en manos de los “agentes sociales”. Piénseselo dos veces el lector si, por ventura, alguna vez le proponen declarar sin miedo porque en adelante será “testigo protegido”, pues a la vista está que esa figura no funciona aquí tan bien como en las películas americanas. Son varios los funcionarios crujidos que sufren en la Junta por salirse del carril. Un Presidente andaluz dijo en una ocasión –¡y en el Parlamento!— que el funcionario tenía que servir al partido del Gobierno y sanseacabó. De lo que no habló todavía fue de aislarlo con un tabique.

A más a mas

Lo de la Faffe –ese prodigioso refugio de “enchufados”– puede que acabe eclipsando otros soles corruptos. Nuevos ejemplos: un ex-alcalde iletrado que, durante años, iba a la oficina exclusivamente a “leer el periódico y a dormir”; otro, también del “régimen”, que aunque ese departamento no existía, se hacía llamar “director de Asuntos exteriores” de la acogedora fundación, pero sólo aparecía por ella una vez al mes; y un tercero en concordia cuyos pagos con “tarjeta black” en sus “alternes” sicalípticos (¡14.000 euros del ala!), doña Susana disculpa con el argumento de que luego ha pasado mucho tiempo, mientras la consejería de Empleo permanece hermética y la autoridad trilera oculta las pruebas del mangazo. No parece que exista la menor voluntad de luchar contra el agio. Menos mal que Ciudadanos garantiza la “tolerancia cero” con las corrupciones, que si no…

Situación límite

Perdone la insistencia el paciente lector, pero es que la situación del narco en la costa gaditana sobrepasa ya el límite de lo tolerable. En la tertulia de Carlos Herrera, el responsable de la Asociación Unificada de Guardias Civiles, nos traza, con serena energía, el cuadro solanesco que allí se vive. Habla sin circunloquios y por derecho de la presencia progresiva de las mafias, del establecimiento de “cárteles” en la comarca o de la acción de sicarios pagados con el dinero del crimen, frente a unas fuerzas del orden débiles, desprotegidas y escasas. Y reclama al Gobierno, con toda la razón del mundo, la declaración de Zona de Especial Conflictividad, es decir, le dice sin tapujos que deje de mirar para otro lado. Todo es urgente ahora en Cádiz. Esperar a que se pudran los problemas constituiría una auténtica dejación de funciones.

El tejemaneje

Lo de la Junta y los funcionarios merecería un estudio aparte. Sin salir del fin de semana, ahí tienen, por un lado, la denuncia de la propia Cámara de Cuentas sobre las irregularidades, según ella patentes, perpetradas por la fundación Andalucía Emprende en la contratación de su personal; y por otro, la alerta sindical que avisa de que la Junta encarga los cometidos más delicados al “personal amigo” –¡pues vaya novedad!– procedente de la Faffe, una fundación legalmente cerrada hace lo menos siete años. Pero no se preocupen porque no pasará de las denuncias, dado que es en ese tejemaneje donde el “régimen” afirma sus raíces. Tanto, que la primera mencionada se gasta la casi totalidad de su presupuesto en pagar los sueldos a sus legionarios. Como Juan Palomo, ya saben: “yo me lo guiso y yo me lo como”.