El perro de Paulov

El único modo que tengo de reconciliarme mínimamente con el panfilismo animalista es recordar al perro de Paulov que venía en mis textos liceanos. Esas imágenes marcan a cualquiera, y más a un niño sensible e incipiente hipocondriaco, a ver qué quieren, nada menos que un pobre perro atravesado por un tubo por el que,…

Ciudadanos y políticos

Ya pueden darle las vueltas que quieran los políticos y sus racionalizadores a sueldo: las elecciones catalanes han venido a demostrar que la democracia anda sumida en  una crisis profunda y creciente que se expresa mejor que nada en la desconfianza, también honda y progresiva, con que los peatones miran a sus representantes. Ahí está,…

Hambre de muerte

Coincidiendo con la reunión de la FAO celebrada el pasado fin de semana en Roma, el Grupo Europeo para la Seguridad Alimentaria, compuesto por diversas ONGs, ha anunciado el fracaso del objetivo marcado hace diez años por aquella organización de reducir a la mitad el ejército de hambrientos del planeta Tierra antes del 2015. Según…

El mal voluntario

Un juez italiano acaba de empapelar de nuevo al expresidente Berlusconi acusado de diversas corrupciones entre las que estaría presuntamente probada la compra de un abogado falsificador y bajo vehemente sospecha cierto fraude fiscal cometido en torno a los derechos cinematográficos de su grupo empresarial. Al mismo tiempo, dos diputados belgas han propuesto una ley…

La vía rápida

Una noticia triste el telediario nos ha amargado una sobremesa más revelándonos que un viejo caballo australiano, campeón de cien derbis, no habría fallecido de muerte natural, como se creyó en su día, sino que fue envenenado con cianuro por alguna mafia americana de las que han operado por tradición en las carreras. La imagen…

El libro virtual

He contado otras veces que mi antiguo amigo Víctor Márquez Reviriego se levantó una mañana con los pantalones a cuadros y, eligiendo medio centenar de obras predilectas de su abundosa biblioteca, envío los otros libros encajonados a su pueblo andevaleño para que engrosaran la biblioteca pública de sus paisanos. No saben cuánto he envidiado ese…