Desde la barrera

Hay cosas que no me quitan el sueño pero cuya grave significación, como a muchos lectores, probablemente, no se me escapa. Por ejemplo, el pleito entre el cardenal Rouco y una modesta parroquia madrileña, la de Entrevías, con su despliegue de cánones y anatemas frente a un pacífico ejército de indigentes, “sin techo”, madres abrumadas…

El fuero íntimo

La campaña se encrespa hasta límites grotescos. Los candidatos, los mitineros, todo el planeta profesional de la política, extrema sus recursos hasta límites intolerables. Se insulta, pero el insulto parece diluido, como pseudolegitimado, por la circunstancia electoral. Se acusa sin necesidad de pruebas, seguro que por aquello de “calumnia que algo queda”. Es verdad que…

El ‘Punto G’

Le han preguntado a una jamona venezolana del mundo de la telenovela, la famosa Catherine Fullop, dónde estaba por ventura en las mujeres el dichoso ‘Punto G’ y la odalisca no lo ha dudado un segundo antes de lanzarse a la antología: “El ‘Punto G’ está  en la ge de la palabra ‘shopping’, querido ”.…

Delitos publicados

Varios hechos recientes han devuelto a la actualidad el eterno debate sobre la justicia o improcedencia de imponer a los convictos de graves delitos y pecados la pena suplementaria de la vergüenza pública. Uno de ellos ha sido la decisión de una veintena de localidades del entorno de Bogotá que han decidido legalmente someter al…

Estado sin derecho

Tras el revuelo inicial no ha vuelto a oírse nada serio en torno al extraordinario suceso del párrafo que se le “coló” al Tribunal Constitucional en su esperada sentencia sobre las listas aberchales: se “coló” y otra cosa, y si usted es escéptico, pues peor para usted porque no le queda otra que tragar, lo…

Mitos por la culata

Ha sido apoteósica la parusía de Isabel Pantoja en Valladolid. Ya querrían para sí los líderes más conspicuos de esta sociedad (y nada digo de los políticos) la capacidad de juntar en la Plaza Mayor de la capital castellana a tantos miles de mil almas dispuestas a venderse  baratas al diablo de la emoción. Mientras…