Elogio del harapo

Parece ya imparable la vertiginosa degradación indumentaria que estamos viviendo. Cierto que no dan abasto los alquileres de chaqués, tan frecuentes ya en los bodorrios, incluso en los de medio pelo. Lo mismo en la audiencia real que en la sesión parlamentaria, la competición por el adefesio resulta incontenible, lo que, en cierto modo, acaso…

Memoria y revancha

Vivimos una nueva temporada pugnaz en torno al debate de la llamada “recuperación de la memoria” histórica. Más de ochenta años después de la tragedia de la guerra (in)civil, resurge el griterío denunciando la supuesta amnesia colectiva de una sociedad, como la española, cuyo ejercicio rememorativo ha sido realmente inusual. A mi entender, este resurgir…

Cortinas de humo

Recordaba el otro día en estas páginas Pedro Cuartango la brillante tesis de Guy Debord sobre “La sociedad del espectáculo”, este modelo social de estricta obediencia mediática que trae y lleva al ciudadano donde quiere, en no pocas ocasiones tras raros señuelos o incluso obediente tras la flauta de Hamelin. Y lo hacía a propósito…

Cerrar la granja

Esta sociedad post-industrial, con sus soponcios y recesiones, anda complicando exponencialmente sus esquemas relacionales. Es más, parece que sólo a base de superar curiosas contradicciones puede mantenerse en pie y seguir su pedregoso camino. Y si no, consideren el caso del cierre de las granjas de pollos decretado por el Gobierno francés, definitivamente alineado –a…

La multitud solitaria

La “premier” británica, Theresa May, acaba de anunciar la creación de una secretaria de Estado para la Soledad. La idea fue proyectada en su día por una diputada laborista víctima del terrorismo y es retomada ahora por los conservadores en vista de la gravedad de la estadística social que alerta sobre el progreso imparable del…

Elogio del harapo

Parece ya imparable la vertiginosa degradación indumentaria que estamos viviendo. Cierto que no dan abasto los alquileres de chaqués, tan frecuentes ya en los bodorrios, incluso en los de medio pelo. Lo mismo en la audiencia real que en la sesión parlamentaria, la competición por el adefesio resulta incontenible, lo que, en cierto modo, acaso…