Poeta en el mundo

La casa que Pepe Hierro tenía en Titulcia, –“a ocho leguas de Madrid”, como decía él– rezaba en su sencilla portada un nombre desconcertante: “Nayagua”. Los amigos, los americanos sobre todo, solían preguntarle por el significado del sugerente topónimo creyéndolo eco de alguna voz trasatlántica, pero el poeta los desengañaba al explicarles que si se…

La paz y la palabra

Tuve el privilegio de tratar a Blas de Otero en dos etapas. La primera, tremenda, una en que paraba –¡junto al entrañable Alfonso Grosso, imaginen la zapatiesta!—en el madrileño Barrio Blanco. Una segunda, ya bajando a Puerta Hierro, en el barrio de Saconia –“Rojonia” en la jerga del extremismo derechista–, esta vez ocupando nosotros la…

Un médico humanista

Sería como a mediados de los 60 cuando, por mediación de mi primo José Villadeamigo, el médico y escritor sevillano José María Osuna –un carrionero refugiado en Cazalla— me envió a Madrid un libro de poemas intensos e inquietantes titulado “Oraciones al Dios difícil”, al que enseguida dediqué una crítica en Cuadernos Hispanoamericanos. Desde entonces…

Anatomía de la conspiración

Elijo ese título de una de las obras de Tierno Galván para introducir al ambiente que rodeó al personaje. Aún recuerdo sus vehementes instrucciones a los miembros del seminario que impartía generosamente en su domicilio –calle de Ferraz, casi esquina a la de Lisboa— para que no entráramos en grupo sino separados, además de evitar…

“Fumata Bianca”

Se desveló, al fin, el secreto a voces: la presidente de la Junta andaluza aspira a ser jefa política de su partido y, eventualmente, presidente de las Españas. ¿No serán esas demasiadas cuerdas para un solo violín? Ayer, al tiempo que se conocía tan magna nueva, llegaba desde Huelva el griterío en demanda de una…

El sabio solitario

Don Julio Caro Baroja vivía frente al Retiro, en un piso alto del número 50 de Alfonso XII, desde la ventana de cuyo despacho contemplábamos en otoño el vasto mar de oro viejo del parque. Don Julio nos citaba a media mañana y aparecía indefectiblemente con su atuendo britanizante –¡aquellas chaquetas de tweed sobre el…