La España vacía

Desde la España abarrotada se habla mucho ahora de la España vacía. De la realidad del hábitat solitario, del rincón olvidado sostenido apenas por la vejez, casi un fósil del paisaje antiguo de la opulencia ruralita. España se ha vaciado, es verdad, hasta el punto de que se entrevé ya inminente un modelo social casi…

Lesa patria

Cuesta creer que en alguna democracia homologable con la nuestra resultara tolerable el espectáculo que están ofreciendo, nada más aparecer en la pista, las presidencias de nuestro circo parlamentario. ¿En cuál de aquellas tragarían con una presidenta del Congreso dedicada a trampear incluso al Tribunal Supremo con el propósito de legitimar a unos diputados electos…

Nuestros libros

Se lea poco o mucho en Andalucía, lo cierto es que, al menos a muchos andaluces, nuestros libros nos ahogan. La vivienda urbana, incluso la decorosa, carece de espacio para albergar la vieja y nueva sabiduría siguiendo la tradición más que milmilenaria de acumular el saber en bibliotecas. Al presidente del Parlamento Marín Rite le…

La casa ajena

La casa que compró Juan Eslava cuando andaba enzarzado –un pie en Sevilla, otro en Barcelona, el tercero en Jaén—en una de sus reconstrucciones biográficas, estaba a dos pasos de la Alameda, en la calle Leonor Dávila, y tenía tres pisos y agua corriente en todas sus habitaciones, algo no poco insólito en una casa…

Cómo nos ven

Parece que en las recientes elecciones generales el nacionalismo conservador catalán, como en su día Almanzor, ha perdido el tambor. El relevo lo ha tomado el separatismo de izquierdas, ese tan radical y de tan inquietantes antecedentes que es ERC, una formación dirigida desde una celda y portavoceada, valga el solecismo, por un ruidoso e…

La mentira política

En el primero de los dos vergonzosos debates que han precedido a la cita electoral de hoy, comencé llevando la cuenta de las veces que los candidatos, unos y otros, se tildaban entre sí de mentirosos hasta que perdí la cuenta y comprendí que no era posible esperar de la tolerancia española con la mentira…