Las dos manos

Van a acabar llevando razón esos escépticos que niegan la virtualidad del par derecha-izquierda y acusan de antiguos a quienes nos mantenemos en posiciones dualistas. O mejo dicho, van a acabar forzando esa razón unas circunstancias que, al contrario de lo que sucedió durante muchos decenios, andan imponiendo la similitud a las fuerzas políticas que…

La utopía juvenil

Una vez más el Informe PISA ha dado su aldabonazo en las puertas europeas. Se está convirtiendo este oráculo en un puntal de la mala conciencia civilizada que ve como las nuevas cohortes generacionales van derechas al agua, quiero decir al desastre educativo, persuadidas de la inutilidad del esfuerzo y la aspereza de la disciplina.…

La vieja dueña

Una noticia de alcance nos trae desde Burdeos la buena nueva de la reconciliación de la familia Bettencourt, es decir, del cierre del contencioso que enfrentaba a la heredera de L’Oréal, Liliane Bettencourt, de 88 añitos, con su hija Françoise, a causa de la prodigalidad con que aquella andaba repartiendo su fortuna (sólo a un…

Secretos discretos

No deja de ser inquietante que los cerebros de Time estén considerando la posibilidad de designar a Julian Assange, el promotor de Wikileacks, como “hombre del año”. Como no deja de producir perplejidad leer en un catecismo progre español que la aventura de la revelación masiva de secretos oficiales “nos ha hecho un poco más…

El mono sentado

Nuestros niños van por mal camino sentados indefensos frente a la tele. Son demasiadas horas diarias de televisión (excuso ahora dar cifras, siempre discutidas), demasiado tiempo robado al ejercicio, a la convivencia y hasta al descanso, tantas que proliferan por ahí, a pesar de la presión poderosa del negocio, iniciativas tendentes a preservar esa legión…

Alerta de Estado

El viejo abuso de los controladores aéreos ha tocado techo. Tenía que ocurrir lo que ha ocurrido y lo deseable sería que el Gobierno llegue hasta el final sus enérgicas medidas que, entre otras cosas, verá respaldadas, por una vez, masivamente. No hay derecho al espectáculo que nos ha deparado esa inexplicable elite laboral capaz…