Y dos huevos duros

Lo de Podemos es realmente un fenómeno atractivo como lo suelen ser las novedades imprevistas (no imprevisibles). A la eurodiputada gaditana del grupo, nuestro corresponsal José Contreras le ha sacado una soberana declaración de intenciones –“No voy a abandonar las barricadas por haber llegado al Europarlamento”– que habla por sí sola y que no deja…

Nuestras provincias

Cuando el alcalde casi perpetuo de Huelva, Pedro Rodríguez, echó mano al bastón de mando, recuerdo haber tenido con él una conversación sobre la necesidad de abandonar los dos recelos provincianos que gravitaban sobre nuestra provincia: el de los pueblos contra la capital y el de la capital frente a Sevilla. Casi un cuarto de…

Fracaso de Goliat

Ningún suceso tan desolador como el del rapto de las 270 niñas nigerianas por el terrorismo islamista de Boko Haram. Ha sido realmente espectacular el despliegue publicitario de solidaridades del que no ha querido quedar fuera la propia Michelle Obama, mientras los criminales filtraban una grabación de las raptadas recitando a la fuerza versículos del…

Cambio de baraja

Como en los viejos casinos en que los señoritos mandaban al mozo a comprar una baraja nueva, los dos grandes partidos nacionales, han de hacer lo propio si no quieren verse despistados en mitad de la timba. No es que yo crea, como muchos de mis colegas, que el bipartidismo esté ya irremisiblemente tocado y…

Difícil herencia

No hay herencia buena, decían los anarquistas del XIX, aquellos bakuninistas que pretendían demoler el edificio social arrancándole ese cimiento. De que es un derecho, tanto del testador como del heredero, no cabe duda, pero no es menos cierto que el litigio universal, la pelea que rompe familias y tuerce voluntades, nos demuestra un día…

El animal suicida

Por mucho que desconfiemos de Al Gore y de los tremendistas va a haber que irse rindiendo a la tesis de ese cambio climático que parece ser que amenaza al planeta. Vemos en la tv derretirse los glaciares y abrirse en grietas la tierra labrantía, los sabios no se ponen de acuerdo pero se inquietan…