Memoria de un desterrado

La vuelta del exilio de Manuel Andújar -él hablaba siempre de trasterrados, no de exiliados-, pilló a mi generación con un pie aquí y otro en París, enfrascados todos en la pugna imperceptible pero demoledora de la clandestinidad. Fueron los años en que volvieron de América muchos de aquellos “trasterrados”, algunos de la envergadura de…






La pasión de escribir

Pocas experiencias he tenido en esta vida como mi primer encuentro con Alfonso, allá a mediados de los 60, a quien encontré en el madrileño Barrio Blanco, en casa de Blas de Otero. Por entonces habíamos pasado del “tremendismo” a la “nueva narrativa” y andábamos enzarzados en la polémica que oponía los dos modelos narrativos…






Poeta en el mundo

La casa que Pepe Hierro tenía en Titulcia, –“a ocho leguas de Madrid”, como decía él– rezaba en su sencilla portada un nombre desconcertante: “Nayagua”. Los amigos, los americanos sobre todo, solían preguntarle por el significado del sugerente topónimo creyéndolo eco de alguna voz trasatlántica, pero el poeta los desengañaba al explicarles que si se…






La paz y la palabra

Tuve el privilegio de tratar a Blas de Otero en dos etapas. La primera, tremenda, una en que paraba –¡junto al entrañable Alfonso Grosso, imaginen la zapatiesta!—en el madrileño Barrio Blanco. Una segunda, ya bajando a Puerta Hierro, en el barrio de Saconia –“Rojonia” en la jerga del extremismo derechista–, esta vez ocupando nosotros la…






Un médico humanista

Sería como a mediados de los 60 cuando, por mediación de mi primo José Villadeamigo, el médico y escritor sevillano José María Osuna –un carrionero refugiado en Cazalla— me envió a Madrid un libro de poemas intensos e inquietantes titulado “Oraciones al Dios difícil”, al que enseguida dediqué una crítica en Cuadernos Hispanoamericanos. Desde entonces…






Anatomía de la conspiración

Elijo ese título de una de las obras de Tierno Galván para introducir al ambiente que rodeó al personaje. Aún recuerdo sus vehementes instrucciones a los miembros del seminario que impartía generosamente en su domicilio –calle de Ferraz, casi esquina a la de Lisboa— para que no entráramos en grupo sino separados, además de evitar…