Hay opiniones para todos los gustos en el escalafón político francés a propósito del extravagante enredo del presidente del FMI, Dominique Strauss-Kahn. Un tío tan listo como Bernard Tapie deja caer, como quien no quiere la cosa, que el asunto le escama aunque sólo sea porque DSK tiene demostrada sobradamente su inteligencia. Una ministra democristiana, Christine Boutin, concluye con ironía que el eventual complot lo mismo podría deberse al propio FMI, que a la derecha o a la izquierda francesas. Jacque Attali, un conmilitón que va un poco por libre, sugiere una posible manipulación y recuerda que la cadena Sofitel, a la que pertenecía el exclusivo hotel de los hechos, es francesa. En el entorno más cercano al personaje en la picota se habla sin rodeos, dando rienda suelta ya a la conspiranoia más desesperada, de un “complot internacional”. Y encima, van y descubren que un joven militante de la UMP, el partido de Sarkozy, un tal Jonathan Pinet, difundió la noticia en Twitter sólo veinte minutos después de producirse el lío, nadie sabe cómo ni por qué. Los más clásicos plantean el “qui prodest?” de los jueces romanos preguntándose a quién beneficia el bastinazo irreparable del gran pretendiente, inclinándose los unos por la tesis de que al Sarkozy declinante que cae en picado en las encuestas, y los otros por la de que donde se frotan las manos es en la cola de las “primarias” del PSF, donde los Holande, Aubry, Royal, Montebourg y hasta Valls si me apuran, ven desaparecer el mayor obstáculo de su carrera. Cualquiera sabe, como suelo decir en estos casos, pero cada hora que pasa me atrapa más la versión simple de los hechos, es decir, la posibilidad de que la denuncia de la camarera venga a confirmar la ficha impresentable de ese líder sin freno cuya lascivia ha llegado a ser casi tan famosa como su fastuosidad. ¿Qué hay que estar tonto o loco para hacer algo así? Bueno, pues vaya argumento. Demasiados Herodes le han cortado la cabeza al Bautista cegados por la lujuria.

 

Bien mirado, de buena nos libramos los europeos, y no sólo sus competidores políticos. ¿O es que podemos pensar en serio que la responsabilidad de un país, y si me apuran la de la economía mundial, puedan estar en manos de un salido incapaz de controlar, ¡a sus 63 años!, la tentación de una “femme de chambre”? Nunca estuve de acuerdo con el convencionalismo progre que trataba de excusar a Clinton cuando, en plenas negociaciones de la paz de Oriente Medio, se encerraba por dentro con la becaria en el Despacho Oval. Me dirán, tal vez, que no son ángeles. Bueno, yo lo que creo es que no llegan a hombres ni de lejos.

11 Comentarios

  1. Muy de acuerdo con su posición. La conspiranoia a nada conduce, como a nada conduce este linchamiento sublimatoiro al que estamos asistiendo: el rico, el poderoso (asqueroso y lo que ustedes quieran), al fin sorprendido en mala postura, y encerrado en el trullo con la hez de la hez. Este asunto debería dar mucho que pensar a todos: a los responsables del planeta, a los peatones, a los demócratas…

  2. Creo inverosímil una versión distinta a la de la camarera. Puede que haya matices que pueda alegar el acusado, pero antes deberá explicar por qué huyó. Y de todos modos, ¿no es asqueroso que un tío que tiene entre manos arreglar el mundo se dedique a perseguir mucamas?

  3. Podemos discutir lo que sea, ahora bien, nada justifica a ese cerdo en celo. Su edad, su cargo, su condición deberían ponerlo a salvo de esas miserias quiceañeras en todo caso. No seamos demasiadom complacientes (si perjuicio de su defensa completa) por el hecho de que sea un personaje. Que esto es un linchamiento está claro como el agua; que hay linchamientos pro desgracia explicables, también lo está.

  4. En el título «Cáscara de plátano» me parece ver un prejuicio de jagm a favor de DSK en el sentido de éste habría sido objeto de una trampa en la que cayó como un chorlito. ¿No es eso demasiado suponer? Yo creo que hay que darle a la camarera un margen amplio de confianza sin que se me oculte que puede haber habido en esa relación sus más y sus menos. Pero lo del DSK es impresentable. No tienen más que ver cu cara y que no abre la boca ni para excusarse.

  5. Dejen Justicia haga su trabajo, no es necesario especular. Este hombre se ha equivocado pero cuando es equivocado hay que pagar las consecuencias. Si fue en una trampa, alguna parte tiene por entrar en ella.

  6. No cabe duda de que el asunto es raro, pero yo no las tengo sobre la participación del pájaro en lo que fuera. No hay por qué creer más a la camarera que el presidente, pero tampoco lo contrario. ¡Hemos visto ya tantas cosas! Pero esta vez me parece que el caballero tiene encima lo que él mismo se ha buscado.

  7. Una cáscara de plátano la puede pisar cualquiera, lo malo es cuando un señor (es un decir) va por la vida esquivando las muchas que él mismo se pone en el camino. Dejémosnos de conspiraciones. Aquí no hay más que un lío de bragueta, cuyas circunstancias desconocemos, eso se sabe, perotambién conocemos hasta dejarlo de sobra al dueño de los pantalones.

  8. Un caso que cuesta aceptar. Y que debe hacer reflexionar a los grandes responsables sobre la seriedad que exige el poder a quienes no deben ser más que sus servidores. Hay que lamentar la situación del presidente, sin dejar de pronunciarse a favor una solución justa y auténtica. Y enfin, cuidado con el rigor de los EE Unidos, tan distinto a los hábitos europeos y sin duda mucho más favorables al «caiga quien caiga» que nosotros.

  9. No me gusta su cara, ni su gesto, ni su leyenda. Esos idólatras de la propia «grandeur» son depreciables, como tal vez acabe demostrándose en este caso también.

  10. Aquí en España ya le hubieran buscado un escudo legal o paralegal, y eso es lo que, en definitiva, nos diferencia a los europeos de los americanos, capaces de hacer cuanto han hecho por ahí pero inflexibles a la hora de aplicar la Ley con mayúscula. Recuerden a Nixon. Aquí un ministro secuestrador saldó sus cuentas con una temporadita mínima en una cárcel de lo más amistosa y encima fueron a despedirlo a la puerta desde el anterior presidente del Gobierno hasta el último mono.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos requeridos están marcados *

limpiar formularioMostrar los comentarios de la entrada

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.