El espantoso problema de vivienda que sufren los palestinos de Gaza tras la destrucción masiva de la zona he encontrado una “solución” por parte de la autoridad encargada del ramo, la Unrwa, organismo especializado de la ONU en la región: construir 15.000 casa de barro a la vieja manera de la zona, es decir, edificios de arcilla y arena comprimidos, sin vigas de madera ni otro sostén que su propia inercia, en respuesta a la escasez absoluta de materiales de construcción que padece la zona y que incluye desde el cemento a los ladrillos pasando por el hierro. Los palestinos se han resistido, en principio, a volver a la Edad Media aunque parece que luego han acabado aceptando dadas las ventajas de esos engrendros sobre los asentamientos campamentales en que viven más de cuatro mil familias sin hogar desde que la época de los últimos bombardeos israelíes, y así, en efecto, la propia Unrwa ha encargado ya las primeras 120 casas para cuya construcción ha improvisado un cursillo rápido de formación para los técnicos que han de encargarse de la obra. ¿Nos extrañaremos luego cuando un seísmo (o un ataque bélico, da igual) cause mortandades tan inconcebibles de víctimas entre esas poblaciones para las que no se ha hallado mejor solución que construirles refugios calcados de los tiempos del Ladrón de Bagdad? Ni siquiera los inevitables excedentes de materiales que ha provocado la crisis de la construcción en los países desarrollados y los excepcionales y ruinosos stocks acumulados han podido servir para evitar esta solución primitiva que ha debido tomar la autoridad ante la indiferencia de aquellos. Antes destruirlo que darlo: es el viejo proverbio de la insolidaridad tradicional.

¡Casas de barro para los “sin techo”! Ya el presidente Kennedy intentó distraer sin éxito el hambre sudamericana a base de aquella “incapirina” confeccionada con la misma harina de pescado que, en circunstancias circunstancias normales se usa para fabricar guano. Y ahora le hacen casas de barro a un pueblo despojado, expuestos a que la catástrofe las arrase cualquier día, sin detenernos siquiera a considerar la utilización de nuestros excedentes que están arruinando a tantas empresas en el mundo privilegiado. ¿No se quema en los hornos del mundo del progreso los excedentes alimentarios con tal de no alterar el compás de los precios en el mercado o se desechan en lugar de reutilizarlos los fármacos que ya no sirven en nuestro mercado? Un día cualquier nos rasgaremos las vestiduras ante la ruina de terremoto que, eventualmente, pueda echar abajo esta iniciativa extrema. Entonces será el momento de cuestionarnos el sentido de un egoísmo que prefiere destruir los bienes sobrantes antes que entregarlos a la necesidad.

8 Comentarios

  1. He visto esa pobreza de cerca. Por eso me ha emocionado la sensibilidad del autor. ¿Por qué son tan terribles las catástrofes en esos países pobres, por qué tantos sepultados cuando tiembla la tierra? gm lo explica muy bien y se acuerda de que también se quema la mantequilla sobrante para que no baje el precio. Una raya en el agua. Vendrán los “expertos” y le explicarán lo que él “no entiende”. Ni nosotros.

  2. La libre competencia tiene un efecto perverso: la necesidad de la desigualdad. Se negará la mayor, pero eso salta a la vista. ¿No ven a los ejecutivos mayores autoatribnuirse mordidas millonarias en plena crisis? ¿No ven al Estado inhibirse ante la necesidad de reducir por las bravas el gasto corriente? No quieren, casi nadie quiere el bienestar con la condición de la igualdad. Es la marca de Caín.

  3. Nací en una casa de tapial de mitad del XVIII y casi tres siglos después tuvieron que emplearse a fondo las retro para tumbarla. Hablo de oidas porque no he vuelto a pasar por la puerta. Sentimentalismo puro. Hay también un hermoso tramo de tapial en el Callejón de la Ollita de las murallas de Niebla, al parecer almorávide con remodelación almohade y ahí están.

    O sea que la construcción con materiales elementales tiene en estos pueblos un arraigo y unos conocimientos. Otra cosa es que se hagan ‘con moco’ y se caigan de un soplo. Véase cuento infantil ‘Los tres cerditos’.

    Totalmente de acuerdo con la tesis cainita e insolidaria respecto a los excedentes. Pero así está montado el chiringuito occidental. Tampoco los tribeños de ese rincón difícil donde fueron a nacer Abraham, Moisés, el Cristo y Mahomet se esfuerzan en granjearse amistades.

    No echen en saco rato lo de los cavas extranjeros. Que se los beban ellos, el Laporta, superMontilla, Carod et alii. Que hay por aquí muy buenos caldos. Mil besos.

  4. Hoy se ha superado Yamayor, haciendo honor a una columna, ¿cómo dicen ahora los “in”?, ah, sí, supersolidaria. Cada cultura (no civilización, ojo) tiene su arquitectura, cada técnica sus ventajas y riesgos. Pero hay un dato innegavle del que ya se ha hablado: un terrenoto no destruye en Irán lo mismo que en Japón, ni en Argel igual que en Nueva York. Por cierto, no han contado nada los cvasineros andaluces del terremoto de Huelva, aunque ja algo ha dicho –allí, cero que en su Velódromo– sobre el pánico ancestral que se conserva en la zona. Que Alá proteja a los de las cassa de barro ya que no los portegen ni los judíos ..recon´zocalo, Yamayor– ni sus jefes naturales.

  5. Buena denuncia, una vez más. Para eso debería estar la prensa, para informar a la opinión de lo que ésta no sabe. ¿Ustedes habían oído hablar de se tema? Yo no y cinste que soy bastante atento. DE dinde se deduce que el Sistema ése de que habla tanto jagm se aporvecha de que la información tienen una capacidad de almacenamiento limitada y, en consecuencia, muchas malas noticias (no para el Sistema, para los hombres) pasan inadvertidas. Como en el Lejano Oeste el periódico está para denunciar a los caciques. Por eso tantas veces tiene que pagar.

  6. Buen corazón, mano dura: buena combinación. Si admiro a nuestro amigo es por su independencia, lo que he dicho y repetido, y si le quiero tanto es por su insobornable bondad. (Me he detenido: iba a decir caridad, pero no lo he dicho. Mea culpa).

  7. Hombre claro, porque esa idea traerá enfermedades, pandemias, destrucción masiva humanitaria si hay una catástrofe natural que al fin y al cabo es a lo que aspiran los que mandan esas acciones

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