La investigación judicial de las prejubilaciones falsas y los EREs manipulados ha entrado en una nueva fase, crucial, tremenda, en la que probablemente veamos desfilar ante la jueza, uno tras otros, a muchos de los que se creían intocables, convirtiendo en un inevitable circo mediático lo que la Junta y su partido pudieron evitar –aunque comprendo que hubiera sido difícil—aceptando las responsabilidades clamorosas en lugar de negarlas. Este se ha convertido en un “caso” mayor, en uno de esos que hacen época y que va a desangrar a sus protagonistas. En sus manos está acelerar el desenlace o prolongar su propia agonía. Yo veo, en esta perspectiva, que pinta tan mal para el griñanismo, incluso un adelanto electoral.

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