Tenía que ocurrir tarde o temprano y hay ya algunos indicios de que, efectivamente, la opinión pública comienza a cansarse de tibiezas y medias tintas para empezar a apostar por un discurso político que traduzca el liderazgo rotundo que reclama esta hora difícil. Un sondeo que veo el sábado en Francia revela que los dos políticos franceses más confiables para el gran público son Sarkozy y Besançenot, es decir, quien encabeza la nueva versión de esa dinámica derecha puesta al día y quien, por el lado contrario, en realidad por las antípodas, encarna la propuesta más revolucionaria que se ha oído en Francia en muchos años, a saber, la del Nuevo Partido Anticapitalista (NPA), nueva faz de la vieja Liga troskista ahora refundada. Cuatro de cada diez franceses señalan con esperanzan al actual jefe del Estado como el hombre más capaz de cambiar realmente el lamentable estado de cosas que vive el país mientras que una cifra sólo ligeramente inferior señala a la nueva esperanza blanca de la izquierda, lo que dice mucho sobre el hartazgo ante la actitud insustancial y vaga (‘floue’, ‘mous’, son los adjetivos del día) y el deseo paralelo y creciente de una definición sin ambages del criterio político. Pasaron los tiempos en que el éxito sonreía a quienes se exhibían de perfil, indefinibles entre la carne y el pescado, cuando no asimilables simultáneamente a ambas categorías. La calle agobiada por la crisis parece demandar posiciones definidas, claras, incluso terminantes, que desde un principio permitan vislumbrar soluciones en lugar de entretenerse con entelequias. Izquierda o derecha, pero sin adobos. La distancia a que se han quedado esos dos líderes del convulso y mareante liderato del PSF resulta elocuente: Besancenot le saca 10 punto a la Aubry. El ocaso de la retórica empieza a ser una realidad.

Cambiar las cosas, ése es el nuevo objetivo. No se quieren ya los buhoneros de la ambigüedad sino que se prefiere la propuesta rotunda que permita elegir con certeza y sin equívocos, lo que, en cierto modo, nos devuelve a la dialéctica presuntamente superada de la dualidad básica que mueve la política desde hace siglos. Una crisis es un escenario demasiado duro para acoger sobre él la comedia política, de modo que la gente ha optado, al parecer, por un modelo en el que el cambio real venga garantizado de fábrica y con su fórmula bien a la vista. Nada de “ni carne ni pescado”: el abismo que separa a Sarkozy de Besançenot se toca por los extremos de la perceptiva pública, harta de coles insípidas. La calle pide un “discurso simple y voluntario”. Está hasta la coronilla de las palabras vacías. Ustedes me entienden.

19 Comentarios

  1. parece que e modelo Besançenot va tomando cuerpo en la sociedad francesa, quien le iba a decir al actual primer ministro francés que le iba a quitar protagonismo político semejante idea. un saludo Don Jose Antonio

  2. Obviando el florero borbónico, que puede ser la cabeza de esta Commonwealth de juguete que más de uno tiene en la cabeza, está claro -al menos para mí, parva ignorantona- que aquí nos apañamos con un modelo cuasi-presidencialista que no tiene nada que ver con lo que dice la Consti. Es más, nos martillean con la idea de una mayoría del 80 por ciento que ocupa el imposible centro, la pamema de que hay un centrod y un centroiz.

    Nuestro afrancesado Anfitrión, Dios le guarde a él y a su bendito afrancesamiento, fue según tengo entendido, fino pelotero en su juventud. ¿Ustedes se lo imaginan en esa vaina del centrocuentismo, moviendo la pelota adelante, atrás y a los lados? Seguro que no. Es más fácil imaginarlo galopando por la banda, qué más da cuál de ellas, hendiendo como un cuchillo la línea de defensas y poniendo el balón en el sitio donde con un enérgico cabezazo o él mismo rasando el cuero sobre la cal, terminara con la bola en la red contraria.

    De sueños también se vive y por eso nos planta delante el espejo gabacho, en la esperanza de que este pueblo amorfo y gandul, manejable y dúctil, se defina a un lado o a otro de la zona tibia que adormila a tantos.

    Pero no caerá esda breva. Los bueyes se mueven poco. Si acaso se contentan con agitar el rabo cuando un tábano se pone demasiado cansino.

  3. Interesante e inesperado. Y aquí, en España, inconcebible. Aquí la izquierda, verdadera o fingida, ha cambiado la utopía por la subvención, cuando no por el coche oficial.

  4. Se habla demasiado sobre el fin de la dualidad derecha-izquierda (sobre la que jagm tiene escrito un ensayo bien precioso), que experiencias como la que da lugar a la columna de hoy desmienten y echan por tierra. La gente necesita referentes claros y ya ha sido un milagro que durante atnto tiempo haya valido el truco de la tibieza ideológica.

  5. Conservo un artículo de gm en que reproducía una conversación con el bellotari Ibarra habida en Madrid. GM le preguntó que entendía pro socialismo alguien que como él se presentaba (y vivía) de definirse socialista, a lo que recibió una respuesta que no tiene desperdicio: “El socialimso hoy consiste en resolverle los problemas a la gente”…

  6. Sorpresa la que nos ada hoy don ja. Sorpesa grata, no porque el proyecto dre Bes. me entusiasme sino porque ya era hora de que la gente eligiera con claridad entre la carne y el pescado.

  7. Para evitar equívocos, anoto que el ‘Bes’ citado por el doctor Pangloss es Besançenot, como habrán comprendido fácilmente nuestros casineros. Si lo aclaro es porque BES es también el npombre de cierta divinidad fálica de la Antigüedad…

  8. No me extraña nada lo que cuenta. Siempre he pesnado que esta desideologozación cada minuto más acusada puede acabar –y con la crisis empujandio, más y antes– en un nuevo radicalismo. Se ha olvidado ya bque hemos vivido décadas sometidos, en las universidades por ejemplo, a una hegemonía marxista del pensamiento que parecía inconmovible. Y no lo era…

  9. Como de costumbre, dedicado a NN.: vete un poco más allá, prenda.
    Lo de Besancenot, me pregunto si lo conoce mucha gente aparte de nosotros en este país adocenado y cerrado sobre sí mismo.

  10. Está bien visto, a mi parecer, que la crisis pueda ser el disparador de las ideologías. El cuento no es difícil de mantener en tiempos relativamemte tranquilos, pero quizá lo sea en un universo agobiado por la necesidad y sometido a unas presiones desconocidas por la gran mayoría. Y entonces será cuando se demande el perfil definido a los caraduras de la vida pública, sin que nadie se escandalice, com o parece que se escandaliza ahora tanta gente, porque alguien se sitúe a la izquierda o a la derecha, en ambos casos sin paliativos.

  11. Interesante. Quizá la columna más interesante (de media) de cuantas podemos encontrar cada día en la Red.

  12. ¿Tendría la izquierda española una oportunidad semejante? Pienso que es posible que la tuviera hace años, pero que ahora ya cada perro tiene bastante con su hueso. En cambio, no sé por qué tengo la sensación de que la derecha sí quie puede renovarse, y no sé si eso es mala noticias para nosotros, los que miramos desde la izquierda esta escena chusca.

  13. No me extraña, sino todo lo contrario, que sean los compañeros de la Liga quienes mantengan en alto la bandera abandonada por todos. Y le agradezco que sea lo suficientemente imparcial y objetivo, además de inteligente, como para tenernos al día de esta aventura que casi nadie ha comentaod por ahí.
    Sus colegas no leen la prensa extranjera, me parece a mí. Es una suerte que usted lo haga, y un estímulo para muchos de nosotros.

  14. Los muertos que vos matáis, gozan de buena salud”, por lo visto… (con el VOS no me refiero al autor, sino a, en fin, a quienes ustedes pueden imaginar).

  15. Costará trabajo volver a hacerse a esa idea bipolar, pero cosas más difíciles se han visto superar en política. Tiene mucha lógica ver en el Parlamento lo que en la calle se palpa a cada paso. ¿O es que no sabemos que la dualidad dichosa sigue vigente entre blas personas, es decir, en la realidad, no en en la teoría. Si leen el libro de gm antes aludido verán, en su admirable brevedad y consición, que tratar de recluir en el desván de los recuerdos a esa división NATURAL de los espíritus es poco realista.

  16. Llevo tiempo sin escribir en este blog por la tensión que creaba en el mismo mis comentarios y las respuestas airadas de algunos.

    Hoy constato que muchos de vosotros estáis corroborando lo que está muy claro casi desde los inicios de la nefata “Transición”.
    El café para todos fué para neutralizar los nacionalismos y humillar a los dos únicos pueblos de la Peninsula que tienen ese sentimiento.
    Ahora el Estado español está al borde del abismo con pocas posibilidades de eludirlo.

    La no ruptura ha llevado al presente que vivimos, al margen de la crisis sistémica del capitalismo financiero mundial.

    Desde Aguilas un saludo a los que rectifican sus conceptos.

    Lo nuestro es mucho más grave que la ´situación económica.

    La frase “Socialismo ó Barbarie” no ha perdido su vigencia.

  17. La España del despilfarro: 1.200 cargos autonómicos van en coche oficial con chófer..

    ——————————————————————————–

    El presidente Zapatero también metió la pata en esto. España no está en la “Champions League” de la economía, pero si ostenta records, sobre todo en derroche y despilfarro. El nuestro no es sólo líder mundial en generación de parados. Es también el país occidental donde más “cargos públicos” se mueven en coche oficial y con chófer pagado por el sufrido contribuyente.

    Entre los más caraduras está Ernest Benach, presidente del Parlament catalán, quien gastó 9.276 euros de dinero público en equipar su vehículo oficial, una nueva versión del Audi A-8, con un televisor, una mesa de trabajo y un reposapiés. Todo lo tuvo que retirar, gastando dinero del contribuyente.

    Todavías más olas y perjudiciales para él, hizo el socialista Emilio Pérez Touriño, que el pasado mes de octubre, en plena crisis y más de 130.000 gallegos en paro, decidió comprar un Audi A8 por el módico precio de 480.000 euros, con la excusa de sustituir un automóvil antiguo. Lo del ya ex presidente de la Xunta no es un caso aislado.

    Como explican Marisa Recuero y Pacual García en El Mundo, el Audi es el coche de moda entre los gerifaltes políticos españoles. Todos los gobiernos autonómicos tienen esta marca como buque insignia en su flota, a excepción de Cantabria, Baleares, Castilla y León y Melilla, que prefieren la familia Peugot, Volkswagen y Renault.

    Algunos -como el andaluz Manuel Chaves o el valenciano Francisco Camps- tienen hasta dos Audi. Otros -como el manchego José María Barreda- superan los tres, pero combinan el Audi con otras marcas de alta gama.

    El extremeño Guillermo Fernández Vara también tiene un A8 4.2, junto con un Volvo S80. El presidente vasco en funciones, Juan José Ibarretxe, tiene un A6 y un Mercedes S560. Y el ceutí Juan Jesús Vivas pasea en un A6 3.0 que compró, hace ya cuatro años, por 71.900 euros, aunque también posee dos Mercedes.

    El navarro Miguel Sanz, líder de UPN, va en un A-8 que costó el pasado año la friolera de 360.000 euros.

    En ese festival de despilfarro, destaca por su moderación el castellano leonés Juan Vicente Herrera, que usa una berlina de Renault, un Vel Satisque, adquirió por sólo 39.000 euros. Sus 11 consejeros se mueven en el mismo tipo de vehículo.

    LA FIEBRE DEL COCHE OFICIAL CON CHÓFER

    Entre los 17 gobiernos autonómicos que componen España suman, al menos, 1.220 coches destinados a altos cargos. O lo que es peor, superan el número de vehículos que conforma el parque móvil del Estado, constituido por 1.100, y donde se incluye desde una furgoneta hasta los tres Audi 8 y el Mercedes que posee el presidente Zapatero.

    Navarra es la única comunidad autónoma donde los directores generales no tienen asignado coche oficial, auqnue pueden tirar de teléfono en cualquier momento y ordenar que les manden uno de los cinco Volkswagen Phaeton que hay “a disposición”.

    Lo la Andalucía de Chaves es llamativo. De las 14 consejerías que tiene la Junta, la de Economía y Hacienda es la que más coches oficiales tiene asignados. Hasta 21, frente a los 13 de Cultura. Además, cada consejería tiene ocho delegados provinciales y cada uno un vehículo oficial.

    En cuanto a los valencianos, el coche preferido -además de los dos Audi A8 de Camps- es el Volvo S80, o dicho de otra manera, un automóvil cuyo precio puede rozar los 40.000 euros. Tan solo para los consejeros, la Generalitat dispone de 13 autos de este modelo.

    El drama -en una país que va camino d elos 5 millonesde parados y donde la gente corriente se las ve y se las desea para llegar a fin de mes- es que a los presidentes autonómicos no les basta con su lujoso automóvil y el de sus consejeros. En alguna comunidad autónoma, hasta los secretarios generales tienen asignado un coche.

    Sumen a eso la tarjeta de crédito, los teléfonos móviles, los billetes de avión, los restaurantes de cinco tenedores y todo lo que se les ocurra. Y todo “gratis total”

    La España del despilfarro: 1.200 cargos autonómicos van en coche oficial con chófer… y gratis total

  18. Me pregunto si sería posible calcular lo que le cuesta a cada pais el ser gobernado. Ya sería una buena indicación. Es dificil, si no imposible ,hacer un ranking internacional de “eficacia”, calculando el coste sobre las horas de trabajo, por ejemplo porque la eficacia real es imposible o casi de medir de manera incuestionable.
    Besos a todos.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos requeridos están marcados *

limpiar formularioMostrar los comentarios de la entrada

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.