Un actor británico, Mark McGowan, especializado en numeritos de esos que ahora se llama “performances”, acaba de zamparse un perro de raza ‘corgi’, la predilecta de la reina Isabel, como protesta por la pasividad de la monarquía ante la muerte cazadora de un zorro a manos del duque de Edimburgo. Gowan no es ningún novato en este dudoso terreno de la extravagancia,  porque la pequeña crónica cuenta de él que ya recorrió a gatas el trayecto entre Londres y Canterbury –es decir, el mismo que Beckett, pero al revés– para dejar clara su solidaridad con los ciudadanos que en Navidad se sentían tan solos como hace años nos descubrió la canción de Machín, y que más recientemente ha dado buena cuenta, en compañía de Yoko Ono, la viuda de Lennon, y en un programa radiofónico en directo, de un cisne real, anátida tradicionalmente protegida por la corona de una monarquía que le disgusta en extremo.  No saben qué hacer, como puede verse, para ganarse un titular, lo mismo en esa Gran Bretaña en la que de momento la batalla del zorro está más que en el alero, como en esta España en la que empezamos a ver ‘minimanifas’ contra la tauromaquia ancestral o baronesas sobrevenidas encadenadas en defensa de los castaños de Indias. Los surrealistas españoles –encabezados entonces por Alberti y cía.– espantaban a la señoras de los primeros conciliábulos feministas estrangulando palomas o disparando sus coquetos revólveres con cachas de nácar en plena perorata, pero aquellas proezas no pasaban de ser anecdóticas en un país con cerca de un 80 por ciento de analfabetos y en el que la fama avanzaba con paso más que premioso hasta alcanzar rara vez el nivel de la leyenda. Espronceda y otros dos anunciaron a los madrileños un cambio de Gobierno paseando arriba y abajo por el Salón del Prado con sus levitas alquiladas en cuya espalda podía leerse, tras el correspondiente cambio de posición de los anunciantes, la noticia “CEA CAE”. Hoy el tal Gowan pasea por Times Square disfrazado de Bush ofreciendo sumiso el trasero a los viandantes para que satisfagan su eventual deseo de pateárselo sublimadamente al presidente, o ha de comerse un perro cocinado con manzanas y cebollas para conseguir que lo saquen en el periódico, reina por un día. La sociedad medial ofrece mucho a la protesta pero, normalmente, a un precio prohibitivo. El perro, mismamente, según el performancista y la viuda, resultaba repugnante en ese plato rebelde.
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De modo que el maltrato a unos animales se combate desde esas posiciones extremadas nada menos que comiéndose otros, de manera idéntica a cómo la violencia de Bush se castiga simbólicamente con otra violencia no poco incivil, y gente que se opone a la tauromaquia practica como réplica el banquete ritual aunque sea en directo y haciendo de tripas corazón. No hay, sin embargo, la menor noticia de ese McGowan en la crónica artística como no hay mención de su mítica ‘partenaire’ que no se funde en su matrimonio con Lennon, es decir tres cuartos de lo mismo que ocurre con la baronesa a la que Gallardón acaba de barrer en las urnas. Como no la hay de héroes animalistas que protesten por la boga de los insectos fritos, de las serpientes de cetaria o de los monitos trepanados que se ofrecen al turismo caro en los restaurantes exclusivos de Singapur y otros paraísos para degustación de sus caros cerebros. El ecologismo, tan señero por tanto méritos y conceptos, ha cristalizado también, por desgracia, en frecuente coartada de un progresismo que ha perdido la traza del progreso y no parece que lleve camino de reencontrarla. Esto de comerse al gozque para protestar por la muerte del zorro o tajelarse al cisne como quien se levanta en armas contra la flor de lis, por ejemplo, no supera la presunta antinaturalidad del hombre sino que la confirma. La dieta forma parte de la ideología. Ignorar eso tan elemental es pura publicidad de actor fracasado.

28 Comentarios

  1. Voy a acabar aficionándome a esta página a pesar de la distancia con que leo la mayoría de sus comentarios. Reconozco la culta laboriosidad de su titular que hoy sin irnos más lejos hace una caricatura del radicalismo naturalista de lo más estupenda.

  2. Imposible leer las primeras líneas sin recordar a la excelente actriz de The Queen, seguida de sus perros que viven infinitamente mejor que un buen número de sus súbditos.

    ¿No será que trinchar al corgie es una forma de ilusión de trocear a la reina? ¿Por qué ha de ser un plato desabrido? Sólo hace falta un poquito de arte coquinaria, un adecuado aderezo y ya está. Delibes en ‘Las ratas’ nos cuenta la epopeya del tío Ratero. Lustrosas ratas de agua, poco que ver con las de alcantarilla, que hacían delicia de estofado con unas pobres patatas. (Servidora tal vez no dudaría mucho en cocinar y papearme luego una perrita que se llamara ‘laetitia’. Mismo como Leticia Casta, en qué andaban pensando).

    Lo de los antitaurinos es pose, como tantas otras cosas. Hagan concejal a un verde y que pueda ver por la patilla los festejos desde un buen tendido de sombra en Las Ventas. Empezará a hablar de antropología, de tradición cultural y terminará llevando pañuelo verde, cómo no, a la plaza.

    No estoy de acuerdo, por una vez, con el Anfi: la dieta y la ideología. A buen hambre no hay pan duro. Lo de los sesos de mono vivo debajo de la mesa es simplemente canibalismo. Ahí sí hay ideología.

  3. (Ay, mi don Páter. Me sangra el alma cuando sé que mis torpes palabras le hacen sufrir. Pero si renunciara, o simplemente ocultara, las ideas (?), seguramente equivocadas que albergo dentro, no merecería que usted me dedicara ni un segundo.) Pido su absolutio a vehementi.

  4. La dieta forma parte de la ideología, Sor: lea a los etnólogos más minuciosos: alimentos prohibidos, alimentos oblogados… Aparte de que un monito no es un hombre. Metidos en filogénesis tendría que decir lo mismo del teleósteo que come a la parrilla (¿quién le dice que no fuera ése el priemro que salió del mar?) o sabe Dios qué. Mire los begetarianos, ¿le patrece poca ideología? Claro que el jefe que me enseñó hace mucho la diferencia entre «ideología» en sentido vulgar o en el que le auribuye Marx o Schaff tiene la última palabra. A él se la dejo.

  5. Amén, queriro Prof, hoy alumno confeso. Mi querida Sor tiene malas pulgas a pesar de contar con gran sentido del humor. No gusta de réplicas ni varapalos, como cualquiera que se precie. Paciencia, hermana. ¡No querrña tener más admiradores de los que ya la animan (y entre los que me cuento) en este blog!

  6. Una servidora es más enóloga que et. Ignorante y basta, lo reconozco, pero difícil de mejorar con la carne ya tan ajada. Pero sí tengo mis propias teorías, erróneas bien sûr, pero muy enraizadas.

    ¿Quién ha prohibido más y mejor que el Libro lo comestible, cuándo y cómo comer? Imponían una normativa para la entrepierna, voto a bríos, y otra para la andorga. A disfrutar en el Más Allá. Qué diver.

    Los vege, ay esa ‘b’ que le ha bailado, tienen pesadillas con el ibérico de bellota y con la gamba blanca huelvana. ¿Quién le dice que no abren de noche sigilosamente el frigo haciéndose los sonámbulos? La mayoría además son ovolacto, con lo que se ponen de manchego curado y de revueltos de ajetes como no digan dueñas.

    Lo del canibalismo lo mantengo. No es lo mismo jalarse un filete de aguja palá, aunque sea cartilaginoso y no teleósteo -hoy lo tengo ya preparado con su ajito y su perejil, para hacerlo a la plancha- que sentir el pataleo del monito cuando le dan el tajo que le abre el coco como un huevokinder.

    (¿Ese Schaff es de ‘El Tricicle?)

  7. Muy ingenioso, Sor, pero poco sólido. ¿Prohibiciones de el Libro? Hay que releer más la biblio sobre el totemismo para comprender que todos los pueblos, probablemente, incluso los más apegados al terreno, tuvieron su Nomio y su Deuteronomio, no sólo el hebreo. En cuanto a lo de Schaff, sin comentarios: se comenta solo.

  8. Demasiado ruido en la majada para tan pocas ovejas, exceso de piques y repiques. Haya paz, como suele recomendar el jefe y bendecir el capellán de este blog. Si yo fuera jagm me sentiría poco compensado viendo que mis sugerencias culturales, literalmente amontonadas, calan menos que cualquier astilla que permita la polémica. Todo español lleva un tertuliano dentro. ¡Podríamos tener pleno empleo y no nos hemos dado ni cuenta!

  9. Es verdad, en este blog se habla más de cada uno de los que entran que de lo que el titular propone, que se supone que es la razón de la cita. Es como si fuéramos al café, a la tertulia de amiguetes, dispuestos a hablar sólo de nosotros, de lo bárbaro que son nuestros hijos, de las croquetas inigualables que hace la mujer… Me gusta esta libertad, entiendo sus motivos (o trato de entenderlos) pero hago esta reflexión que mi lajanía (escribo desde Palermo/Buenos Aires) quizá me autorice.

  10. Mi querida Monja, sal y pimienta de este guiso amistoso, creo que mete hoy un poco la pata en la olla. ¿Canibalismo? Entiendo la metáfora, que considero muy ingeniosa, pero no lo bastanta para convencer de que lo mismo es comerse al vecino del Quinto que un guisado de bonobo aderezado como hacen en tantas culturas. No encontrará a un solo antropólogo que considere antropofagia la ingesta del mono, tan frecuente en muchos pueblos selváticos. ¿Orejuicio animista? No lo creo, simplemente objetividad y necesidad de mantener enhiesto el orden conceptual: un hombre no es un mono, y lo culturalmente reprobado del canibalismo es comerse a un semejante de la misma especie.

  11. En el sitio ese donde yo estudié cinco años el tio que vende cacahuetes dice que vende jamón de mono, pero a la basca el mono que le entraba no era de jamón precisamente.

  12. Felicidades amistosas, don ja, por el doctorado «honoris causa» que le han dado a Víctor Márquez Reviriego en la uni de Huelva. Detrás va usted, como deseamos muchos y desde ahora lo pedimos…

  13. La polémica de hoy, con su punta de lirismo antropológico, me recuerda lo dicho a veces sobre el canibalismo eucarístico, pero entiendo igual que el mono, por cercano que esté en ese árbol filogenético al que ya se aludió antes, no es un sujeto humano. En mi vida profesional he comprobado que el canibalismo tiene muchas formas, entre las que no inlcuoye precisamente esta de comerse al mono.

  14. M eencanta lo de las «performance». Una vez preguntamos en clase (varuos profs a la vez) por el significado de esta palabrota de uso creciente, y la respuesta fue contundente: ni uno solo fue capaz de responder. Repetimos la experiencia en el claustro y, oh maravilla, sucedió tres cuartos de lo mismo.

  15. El tabú exuiste o no existe, así de simple. Es la prohibición «ideológica», nada más. El que se refiere a la comida como el que versa sobre cualquier otra realidad. Para los semitas es tabú la carne de cerdo, quizá por razones sanitarias, pero no estñén tan seguros (al menos Hockart no lo estaba). La prohibición de comer a un semejante (semejante, no «pariente evolutivo») es tajante y se refiere sólo a lo que se refiere. Qué lástima que la monja ingeniosa no se haya conformado con la valiosa metáfora que ve antropofagia en la ingesta del simio, mono o no mono.

  16. ¿No será al revés, Bono (quasi bonobo, diría un etimologista antiguo), es decir, «demasiado enterado y pocos dispuestos a aprender? Les confieso que suelo entrar aquí y es raro que salga sin alguna cosilla aprendida, de unos y de otros. Y hay que estar ciego para no ver que hay entre quienes aquí escriben muchos profes. ¿Es malo eso quizá, sería preferible mucho aficionado, mucho maestrillo cada cual con su librillo?

  17. También una se extraña del silencio de jagm ante los insultos de un señor a Savater en su blog. ¿Qué pasa, josé antonio, te gustaría que te pusieran a tí como han puesto a nuestro Fernando en casa de éste? Perdona, pero si callo, me enveneno.

  18. Lástima que ni el Abate ni otros alias desaparecidos nos expliquen la crisis de ERC en el ayuntamiento de Barcelona. Explíquela usted, jefe, que no tiene pelos en la lengua, pero se lo pido a algún votante de los separatistas que mora entre nosotros.

  19. ¡La evocación de cardenal huyendo de Londres a Canterbury…! Me ha encantado la broma y el recuerdo mismo.

  20. ¿De donde saca estos personajes y estos casos, amigo gm, un dia y otro día? Tiene su mérito y hay gente como yo que apenas nos atrevemos a meter la cuchara por no enturbiar la sopa. Leo su columna de buena mañana, con el sabr del café en la boca y la energía restaurada. Creo que es de los mejores momentos del día y se lo agradezco de corazón.

  21. Estupenda columna. Creo que quien me antecede me ha quitado de la pluma lo que tantas veces pensé decir.

  22. En una persona como gm me resulta raro sus bromas contra el ecologismo, aunque vayan precedidas de excusas y distingos. Me gustaría que explicara alguna vez su razón o razones para esta fobia.

  23. Duvertidísmo lo del loco comeperros, lo del perrillo de la Reina, lo del cisne y lo del culo pateado, lo de la baronesa encadenada y lo de la Yoko Ono. Hay días redondos en este columna que es de las más divertidas e instrutivas de España. Se lo dice a ustedes un lector adicto.

  24. No sé que quiere Gredos que añada gm a las muchas explicaciones que nos tiene dadas a propósito de sus críticas a los movimientos conservacionistas, tan celebrados por él como criticados en cuanto suelen desamandarse en radicalismos absurdos. ¿No lo ha oído poner el grito en el cielo por la siembra de víboras de no sé qué montes que él mismo presenció? Hay muchos ciudadanos respetuosos con el ecologismo que lamentamos la superficialidad de algunos oportunistas que viven de él.

  25. Retiro lo del canibalismo. Una sabe -poco- de lo que sabe y me acaban de dar un buen baño. Touchée.

    Mi don Tímido dispara con plomo lobero. Diana de diez. Una servidora lo tiene más que dicho: durante años he sido maestrilla de primeras letras. Y juro por Snoopy que tenía mi propio método de lectura, uséase, mi librillo. Hundida. Ciao.

  26. Divertida columna, y divertidos comentarios y teje maneje entre nos. Hay para todos los gustos, sesudos, indignados, sabiondos, puntualizadores, líricos, ingenuos, graciosos,espontáneos, bref, de todo, y esa diversidad también es parte de su encanto.

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