Paradigmático el desarrollo del congreso del PA, significativo su desconcierto, manifiesta la “ausencia del padre” (múltiple, si quieren), de lo más ilustrativa la actitud de los contendientes en su pulso por el reparto de puestos en la futura ejecutiva y su desdén por el imprescindible debate, mejor o peor propuesto. ¡Nada de debates, cargos, que es lo que importa! Y eso en un partido que no ha sido capaz de cuajar ideológicamente en tantos años y que, en su actual desbandada, está proclamando la necesidad de definirse seriamente, establecer su identidad y concretar sus objetivos. Ojalá todo vaya bien y pronto estén de vuelta en la política autonómica los defenestrados andalucistas, pero es de temer que estas actitudes no ayuden a ese deseable propósito sino todo lo contrario.

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