Me limito a reproducir los datos publicados y que nadie ha desmentido. Ocho de cada diez reclusos es o ha sido drogadicto; uno de cada cuatro padece problemas mentales; casi la mitad esta enferma de hepatitis; uno de cada cinco sufre del SIDA y la tuberculosis alcanza ya cifras más que alarmantes en unos cetros que estarçian, según dicen abarrotados al 173 por ciento de su capacidad real. La carencia de medios humanos y materiales agrava la situación de los casi quince mil presos que actualmente se pudren en nuestras ergástulas. Faltan sanitarios, faltan policías, faltan destinos adecuados para acoger a los que logran escapar en buscan de una muerte piadosa al otro lado de las rejas. La sociedad vive de espaldas a la cárcel, por supuesto, como vive de espaldas a la prisión. No sé si será peor este contradiós o la deliberada indiferencia de la autoridad ante una situación verdaderamente límite.

1 Comentario

  1. Pero si yo creí que peor que en Francia imposible! Supongo que habrá cárceles para Vips porque las que se ven en las pelis parecen claras, limpias, luminosas y en absoluto abarrotadas.

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