Si ayer saludábamos aquí al Interventor de los ERE, Manuel Gómez, ovacionado en público tras su rotunda absolución, debemos hoy recordar a Roberto Macías, el honrado administrativo de UGT cuyo juicio se celebra hoy en Sevilla acosado por el influyente sindicato –¡y la propia Fiscalía!— como presunto reo de haber sacado a la luz la cuchipanda que los sindicalistas venían celebrando con el dinero que le arrimaba la “Junta hermana”. Hay otras víctimas  –Teodoro Montes (el “testigo protegido” (¡?) que denunció el saqueo de los fondos de Formación) o Cristóbal Cantos (por negarse a secundar los trajines de Invercaria) a los que sólo tarde, mal o nunca les echó una mano un cirineo. En Andalucía rige la ley del silencio, la “omertà” mafiosa, como garantías de la galopante corrupción política.

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