El Consejo Audiovisual no sabe qué hacer (ni aquí ni en la Cataluña que lo crió) fuera de ejercer una censura disfraza de esto o de lo otro pero, en resumidas cuentas, censura. Lo cual podría incluso no estar del todo mal si en verdad se dispusieran a controlar el escandaloso abuso que la Junta viene haciendo de Canal Sur desde su creación, así como la vergüenza que inspiran no pocos de esos programas extravagantes en lose, en efecto, de manipula a los niños, se juega con los ancianos o se montan números tan intolerables que los efímeros colaboradores de cierto fuste se ven obligados a huir a la primera oportunidad. Ahora dicen esos nuevos enchufados que van a gastarse 1’6 millones de euros en “vigilar a las cadenas”, noticia que, sin duda posible, habrá entusiasmado a unos cuantos por ahí. Sólo queda por ver cómo ejercen la censura, si exclusivamente orientada “contra” la crítica y ajena a la coba, que será lo más probable. Chaves no tenía bastante con los hechos consumados y se ha inventado un costoso gendarme para guardarle la viña mediática. Lo malo es que, lo disfrace como gusten, el gendarme no podrá ser otra cosa. 

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