En una curiosa “Charla” de nuestro ciclo sevillano, Fernando Ónega nos ha dejado sobre la mesa un repertorio inquietante de datos que muestran o demuestran que vivimos un momento crucial en la historia de la comunicación, algo parecido a lo que se vivió en la cultura occidental tras el invento de la prensa. Para empezar, la crisis ha actuado como un acelerador de esa revolución en marcha impuesta por el avance informático –120 diarios caen al día en el planeta, 2 a la semana sólo en USA, miles de profesionales despedidos (en España cerca de 4.000), caída en picado de la publicidad—pero es en el desafío de Internet donde se centra la cuestión. Un dato curioso lo confirma, y es que Internet no se ha enterado de la crisis sino más bien todo lo contrario, como lo prueban multitud de hechos: que la publicidad ‘on line’, en tanto cae la de los demás ‘medios’, se ha multiplicado por ocho en cinco años, que Yahoo eleva sus ventas a 6.000 millones de euros o que los ingresos e Google superan los 12.00 millones de dólares. ¿Cómo competir con un rival capaz de vender 35 millones de ejemplares de un mismo video en sólo seis meses, de acumular, como Wikipedia, mil artículos en torno a un asunto, de conseguir un millón de seguidores al día como Facebook? Ónega dice que no sabe si estamos ante una fiebre transitoria o frente a una revolución sin retorno, pero sí que sugiere que hay que considerar seriamente la crisis de la credibilidad (que se cifra ya en un esmirriado 19 por ciento de confianza) que se han buscado a pulso los manijeros de la industria, porque tanto en el terreno general como en el arrabal de la información-basura se ha perpetrado una estafa y el espectador, afortunadamente, sólo acepta un dosis “razonable” de engaño.

 

Hay otros factores a tener en cuenta, singularmente el hecho de que la información en la Red convierte al usuario en protagonista mientras que la “mediación” tradicional lo reservaba como mero espectador. Y sin embargo, no faltan razones a favor de la pervivencia del periodismo tradicional, como no faltan las que permiten esperar que el libro supere el pulso de la lectura cibernética o las que nos hacen prevenirnos contra los oscuros efectos que incluye la nueva información. Que está ocurriendo algo decisivo es innegable y en poco tiempo vamos a comprobar que tanto la información como el criterio en general se adaptan a un modelo renovado en el que la interacción no será el único factor pero sí una condición decisiva. En cuanto a la valoración del cambio, será cosa de esperar. En la Red circula un saber inimaginable pero también andan embozados en ella miles de pedófilos y estafadores. El desarrollo tiene indefectiblemente efectos indeseables. La industria del criterio no iba a ser una excepción.

8 Comentarios

  1. Hoooolaaa!!!.Pues va a ser que la scépsis de mi Dª Scéptika es pura sabiduría.
    Los tiempos en que Internet era una serie de páginas estáticas y el usuario un mero espectador han pasado y hoy la interacción y la participación es el meollo de la red, otra cosa es que dure toda la vida sin que lleguen los zarpazos del sistema.
    De acuerdo que los cambios se han producido a una velocidad de vértigo pero que cambie el soporte no significa que tenga que desaparecer el periodismo de calidad o el libro en su caso, en todo caso una manera tradicional de hacerlo, aunque no lo hará del todo, siempre queda mucho nostálgico.
    Creo que lo trágico de la incertidumbre que traen estos nuevos tiempos tecnológicos es precisamente eso, que nos recuerdan que también nosotros estamos de paso.
    Abrazos, si hay alguién por ahí.

  2. Claro que lo hay, don Caleuche, y muy de acuerdo con sus elucubraciones. Me extrala amí también el silencio de los “fijos” o “de plantilla” , como nuestra Scéptica, con Griyo, el dr. Pangloss, su señoría Ropón, doña Clarita, Max (¿Estrella?) y los demás. Poorque la columna es interesante y plantea más de un aspceto opinable. Aún los espero.

  3. Datos apasionantes, si se mira bien la cosa, y anunciadores de u8n futuro incierto, si se quiere, pero prometedor de incalculables progresos reales y también de grandes riesgos. Me ha gustado mucho y siento no vivir por ese maravilloso “país del Sol” para asistir a esas Charlas que patrocina este incansable.

  4. Interesante, sobre todo esos datos demoledores sobre el periodismo. ¿No tencrá bastante culpa le “Empresa” periodísitca, además del descrédito que el conferenciante y el autor subrayan? Modestamente, yo creo que sí.

  5. CLARO QUE SE TRATA DE UNA REVOLUCIÓN, PERO NO TEMAS POR EL LIBRO, VIEJO AMIGO, PORQUE ÉSE PUÑETERO SIEMPRE NOS SEDUCIRÁ. No sé qué hará tu nieto con tu trabajada y rica biblioteca, perto ten opor seguro que no ha de tirarla a la basura, (Ni venderla, esperemos).

  6. Comparto esperanzas y desconfinzas. Como ocurrió a muchos a finale del XV, claor está, Siempre es así: ¿es bueno o no tanto el inevnto del móvil que nos hace ubicuos pero nos esclaviza a un tiempo? Responda acda uno en conciencia.

  7. Tardará, pasará mucho tiempo antes de que veamos claro en medio de este polvareda, hasta que un día nos demos cuenta de que ya nada es igual en la Cultura (y menos en la KULTUR), de que incluso nosotros, sus hijos mimados, nos hemos salido de la iglesia para entrar en la secta nueva, en la herejía de los saberes “mediados”, en el anonimato peligroso de los magisterios sin título. Mucho me ha interesado la columna de hoy. Que el autor se lo pase bonito en la gran ciudad.

  8. es una cuestion de peso entre ventajas e inconvenientes, le celeridad con la que las noticias se distribuyen con la comodidad de no tener que moverte ni de casa para casi todo lo que desees adquirir. un saludo Don Jose Antonio

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