Vuelvo sobre el tema del pavoroso rearme del subcontinente suramericano disparado por los insensatos proyectos del bolivarismo de Chávez. Por un motivo obligado, como es ver a España condonarle a Bolivia la deuda bilateral de 70 millones de dólares, que hay que añadir a los 220 millones de euros concedidos desde el 2006, a pesar de que desde que llegó Hugo Morales al poder “indigenista” aquella modestísima nación anda empeñada en rearmarse comprando a Rusia helicópteros y blindados, cuya utilidad se cuestiona, con explicable inquietud, en otros países de su entorno y, en especial, en Paraguay donde se preguntan contra quién piensa el régimen emplear ésas armas suponiendo que nunca lleguen a emplearse en contiendas internas. Mientras tanto en aquella área no se ocultan siquiera las graves carencias de las poblaciones abrumadas por la pobreza secular y ahora sacudidas, por si fuera poco, por los ramalazos de la crisis sobre sus economías. En Guatemala la situación es tal que el Gobierno ha decido promulgar un decreto declarando el “estado de calamidad pública”, una vez que a la advertencia de la ONU de que seis mil niños están en peligro de muerte por inanición se ha sumado la trágica constatación de que uno de cada dos de esos niños vive desnutrido y que decenas de ellos ha fallecido ya por esa causa en el marco de las 400.000 familias –el 103 más en el último trimestre– que se considera que pasan hambre actualmente, a pesar de la ayuda norteamericana y del Programa Mundial de Alimentos. Veremos por qué culata le sale el tiro a este populismo belicista al que Rusia explota como cliente principal y nosotros jaleamos en solitario. Cabría preguntarse en nombre de qué humanismo solidario mandamos dinero a espuertas a países que se arman hasta los dientes en lugar de destinar esas ayudas a otros –quizá la mayoría: ni Argentina se libra hoy del hambre—que no tienen que llevarse a la boca.

La disyuntiva de Samuelson, que enseñó a mi generación la problemática de la decisión política que debía escoger –estábamos en plena Guerra Fría, no se olvide—entre dedicar el presupuesto a las armas o a las necesidades humanas, anda por ahí, viva y coleando, como puede verse, y sujeta a la misma dialéctica en que se desenvolvía por aquellos años. No se discute la solidaridad con los países pobres endeudados, pero ¿por qué ayudar a manos llenas a los que con una mano reciben la pasta y con la otra la invierten en el arsenal? Quizá se haya desvanecido incluso la imagen de los niños hambrientos y quede poco margen, a estas alturas, para enfatizar su tragedia. Debe saberse, en todo caso, que los millones que acabamos de regalarle a Bolivia irán a parar a Rusia en pago de los pertrechos de muerte que le vende a Hugo Morales, mientras en Haití o en Guatemala hasta los Gobiernos reconocen el estado de calamidad.

10 Comentarios

  1. Bien visto: condonar la deuda de los países pobres es generosidad; pero cuando utilizan ese dinero para comprar armas, es locura. Desgraciadamente puede que no tardemos mucho tiempo en comprobar esta opinión.

  2. No sé, no me aclar. ¿Se opone el señor gmez marin a la política de liberar de sus deudas externas a los países pobres, él que suele marchar adelntado en la defensa de estos? Si no es así, insisto, no entiendo la carga que le dedica a la condonación de la deuda por Zapatero. Estos no me impide estar de acuerdo con él en que despilfarrar peligrosamente el poco dinero disponible en comprar armas es una barbaridad. No sé por eso si estamos o no de acuerdo hoy. Suelo estarlo muchos días.

  3. El Jôckêr -parálisis facial en mueca congelada- está demasiado zombi, o no, para considerar estas cosas. Se ha adjudicado a sí mismo el rol de paladín en occidente de la famélica legión y, tal vez por falta de recursos semánticos, tal vez porque ve a Evo -Evo, mi don Anfi, Evo- rollizo, hiperproteico e hiperlipémico, piensa que lo de famélico tal vez sea algo relacionado con familia, de la que él se siente primogénito y caudillo.

    Se parecen cada vez más el Cono Sur y África: en manos de expoliadores orgiásticos, de despilfarradores de sus latrocinios, de iluminados por el vudú o de rotundos hechiceros de la Pacha Mama. Qué más da unos miles de indiecitos muertos si ellos están en tareas más heroicas como implantar la justicia (su justicia), aprender coreografías precolombinas o jurar odio cartaginés al imperialismo gringo.

    DEcididamente el planetilla va de occipucio. Échenle un vistazo cuando puedan a ‘La carretera’ de Cormac McCarthy. Espeluznante.

    (A mi doña Marta -smuakiss- : me lo estoy pasando bombita con L’élégance du hérisson. En español, sniff.)

  4. Otra vez le periódico de papel cambia el título al jefe (supongo que por falta de espacio), destruyendo la vieja disyuntiva de Samuelson “Cañones o mantequilla” (el papel dice “… o comida”). Entrando en el fondo, axuerdo pleno con la tesis: una cosa es ayudar al T. Mundo a salir de la miseria, otra financiar las hazañas bélicas de sus “salvadores”. Veo al anfitrión preocupado hace tiempo con el desarrollo del bolivarismo, ese petrocuento inventado por el coronel golpista al que la progresía pone el trasero mientras él sube el diapasón antiyanqui, ¡qué cosa tan antigua, no les parece! Comparto esa preocupación, es más estopy convencido de que la Región va a pagar muy cara este espejismo indigenista con que el populismo rampante se disfraza por allá.

  5. Muy bien planteado el asunto. No se trata de discutir una medida benéfica (que los “grandes” han arbitrado por la cuenta que les tiene…), como la condonación de la deuda, sino de extrañarse ante el hecho de que países con grandes y profundos problemas sociales, gasten su presupuesto en armas que no sría la primera vez que ensangrentaran aquella tierra. Es muy razonable lo de hoy, aunque veo que nadie repara, hasta el momento, en la otra gran denuncia: el hambre galopante de Guatemala, esos estados de calamidad que, declarados o no, viven aquellos pueblos.

  6. Esas cosas no se saben, por lo general, y de ahí el interés de este tipo de temas en la columna. Rearmar a esos países zupongo que no es más que el truco de Chávez para asegurar su hegemonía y, de paso, proporcionarle a su protectora Rusia una clientela estupenda para su industria armamentística. A mí me hace mucha gracia cuando ese “coronel golpista”, como alguien ha recordado antes, protesta por la presencia militar de los EEUU en la zona al tiempo que fomenta el rtearme de todos los países. Y desde luego el ejempplo del hambre guatemalteca viene al pelo. ¿No se trata de salvar a “América Latina” de la miseria, de la explotación y todo lo demás? Pues no parece que comprar blindados, helicópteros y hasta submarinos pueda contribuir a ese proyecto sino todo lo contrario.

  7. Me imaginé esta mañana que era lo “cañones o mantequilla”, la buena metáfora de Samuelson que nos enseñaban en primero de la Facultad cuando el jefe era todavía un galán casi etéreo pero ya sabía más que Briján. Por eso me he decidido a asomarme a este blog btan simpático que hace mucho que sigo diía tras día como otros cuantos zumbaos de los que seguimos creyendo que este planeta pajiniano tiene arreglo. Hoy estoy de acuerdo con la tesis, aunque echo de menos más dureza a la hora de referirse a esta política exterior de bromas que se trae esta gente entre manos, claudicando siempre ante esos mequetrefes enloquecidos por perpetuarse en el poder. No se puede tener todo. jagm solía decir eso con frecuencia hace…, hace muchos años.

  8. Ahora pacifista, o sea que la ministra del Ejército no puede serlo pero ´
    el sí. Este señor marca las reglas, juega el partido y lo arbitra todo el solito.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos requeridos están marcados *

limpiar formularioMostrar los comentarios de la entrada

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.