Cuesta aceptar las cifras ofrecidas por la propia Policía en relación con el operativo que ha logrado desarticular una macroorganización delictiva dedicada a chulear a mujeres inmigrantes/esclavas: eran 2.000 las prostituidas a la fuerza. Y en Almería, es decir, en un ámbito relativamente reducido donde la existencia de semejante red prostibularia no tenía más remedio que constituir un  secreto a voces. ¿Cuántas similares habrá en Andalucía, quién pueed afirmar que no las haya? Da pena escuchar el testimonio de los propios investigadores cuando descubren que las mujeres liberadas vivían como auténticas esclavas y sometida aun control férreo, porque uno se pregunta cuándo se enteró la autoridad de esa circunstancia tremenda y cómo es posible que, incluso con anuncios de néon en la fachada, semejantes crímenes pasen desapercibidos. No vale aquí lo de “bien está lo que bien acaba”. En un país civilizado debería garantizarse que no ocurren salvajadas semejantes y menos a la vista de todos.

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