El negocio de Canal Sur no tiene remedio. Ni el político, porque para funcionar como funciona de altavoz de la Junta está ahí con las manos libres, ni el otro, el de la pasta, en el que una serie de “amigos políticos” se reparten como un botín el presupuesto que pagamos modos. Ayer publicaba este diario el detalle: los programas de esos amigos (los “patas negra”) salen 24 veces más caros que si se hicieran con medios propios, hay programas entre los más gananciosos que apenas superan el 1 por ciento de la audiencia, la productora que más trinca es precisamente la que dirigía el actual director general hasta hace poco y unos cuantos más que están pidiendo a gritos se amortización. Y no tiene arreglo el asunto porque han puesto al zorro a cuidar el gallinero de un contundente decretazo. Seguiremos viendo morralla costosa y pagándola, que es lo peor.

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