De nuevo la imagen de los mercenarios escandalizando a las conciencias. En Irak, según nuestra tv, hay al menos un mercenario por cada diez soldados regulares, lo que viene a significar que campan allí por sus respetos tanto “soldados de fortuna” como guripas de la coalición excluidos los yanquis. Con agravantes. Para empezar, que el consejillo que viste el muñeco de la legalidad “aliada” ha declarado a esos aventureros al margen de la ley iraquí por depender de los EEUU y, al mismo tiempo, fuera del alcance de la ley americana, no sólo porque actúan por encargo del gobierno imperial, sino porque, en última instancia, el principio de territorialidad de la ley (que los americanos aplican solamente cuando les conviene) no permitiría que a sus eventuales delitos alcance su lejana Justicia. Inmunes, pues, que es peor si cabe que impunes, gente sin ley, profesionales de la violencia con licencia para delinquir y estatuto de profesionales, ejército paralelo encargado del trabajo sucio (si es que en esta guerra hay trabajo limpio) disfrazado de tarea de protección. Dicen que un mercenario gana entre quinientos y mil dólares al día, y en torno a esas mesnadas anda fraguándose una leyenda templaria, hecha con todos los tópicos del imaginario castrense, desde el honor a la camaradería pasando por la testosterona. Es la privatización de la guerra, la vuelta al pasado feudal en el que el Poder, cada Poder, medía su influencia con la mano de hierro de sus mesnadas. Desde los “foederati” romanos a los soldados de nuestros Tercios, desde la mesnada del condotiero a las modernas “legiones extranjeras” ése fue siempre el mayor signo de la debilidad del Estado. La creación de los “ejércitos nacionales” es la pieza clave que permite al “Estado moderno” diferenciarse de la Edad Media y liquidarla de hecho y de derecho. Hoy parece que vamos girando en redondo para volver a aquel modelo. No se equivocaban, pues, los profetas casi postmodernos que vieron en nuestra era una “nueva Edad Media”.
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No seremos los españoles, en cualquier caso, quienes podamos escandalizarnos de esa acrobacia anacrónica, teniendo como tenemos un ejército desarbolado en el que ni el paro combinado con la inmigración han bastado para relevar a los licenciados de la mili obligatoria. Aunque no sea lo mismo, ni mucho menos, un ejército profesional que unas bandas profesionalizadas como militares sin ordenanzas ni uniformes, hay que admitir que también el recurso a la recluta profesionalizada apunta en dirección a aquel pasado que durante siglos creímos que había quedado definitivamente atrás. El sector americano de la industria de la guerra fue el único que creció exponencialmente mientras el resto de la economía se desplomaba y constituye hoy una potencia innegable que cotiza en Bolsa y obtiene, al parecer, un ejercicio con otro, beneficios de cien mil millones de dólares anuales. Y eso será todo lo legal que se quiera pero implica una lacerante aceptación de la guerra sucia en absoluto compatible con la exigencia democrática. Tras el fracaso de Vietnam y el soponcio del 11-S, la debilidad del Estado trata de apuntalarse recurriendo a esta colaboración inevitablemente brutal y, por descontado, salvaje, que ha convertido a las empresas suministradoras de mercenarios en auténticos poderes internacionales. Y eso supone, por arriba, la vuelta a la organización feudal de unas sociedades que, por abajo, ya hace tiempo que optaron por organizar ‘laboralmente’ su defensa bajo el eufemismo de la seguridad y la protección. Un mismo fracaso del Estado incluye, salvadas las distancias, al paramilitar que actúa en las calles de Bagdad y al matón que chulea a la clientela en la puerta de la discoteca. La mitificación de las privatizaciones puede resultar perversa. Eso es algo que, en vista de esta locura, hay que ser ultramanchesteriano para no entender de plano y con todas sus consecuencias.

23 Comentarios

  1. ¡ Pero bueno ! Es viejo que el olivo es el árbol que produce el aceite del mismo nombre, pero como su fruto es la oliva, pués eso.

    ¡ Vaya perogrullada !

  2. No será esta servidora de ustedes quien mueva un dedo para escribir una defensa del imperio yankee. Ya se defienden (?) ellos bien solitos.

    Pero no hace falta se historiador, historiógrafo o historietista para saber que el ars belli ha sido la impulsora no solo de la economía desde que el mundo es mundo (va por unedisa, ele), sino también de la cultura, del avance científico y hasta de las propias artes, valga la redundancia. ¿O es que el gran Leonardo inventaba sus máquinas voladoras para contemplar las campiñas a ojo de pájaro? ¿Qué fue la carrera espacial entre la capitalista USA y la respetabilísima, je, je, URSS, paraíso nunca alcanzado? Que se lo pregunten si no a las potentes constructoras transmultinacionales que se frotan los élitros (va por usted, mi don Griyo) cada vez que un bombazo destruye un bloque de pisos, de oficnas o un centro comercial. C’est la vie, ¿ne c’est pas quoi, madame? (gracias a un buen amigo estoy reverdeciendo mis parvos conocimientos del gabacho, aunque seguro que meto el pinrel sí o sí, que es ahora el dicho modelno).

    En cuanto a los milicos de acá no hay mucho de qué preocuparse. Al paso alegre de la fértil economía que padecemos, vestir el caqui va a ser pronto otra vez no mal destino para tanto mozalbete o mozalbeta como va a pasarlas canutas para papear tres veces al día. Aunque sea rancho cuartelero. Al tiempo.

  3. Pues no sabía yo que había tanto “soldado de fortuna” en Irak. No tengo nada contra ellos, al fin y al cabo se juegan la vida todos los días, pero sí en contra del hecho que sean “intocables”, que no tengan que acatar las leyes de la guerra, y que se puedan permitir lo que les está prohibido a todos menos a ellos y al soldado americano.

    Quisiera dejar constancia de mi agradecimiento y del placer de poder volver a leer a don Jose Antonio y sus muchachos a diario.

  4. Ayer había quejas sobre el funcionamiento del blogg. Voy a descubrir el Mediterráneo: escriban en word y luego copy/paste, porfa plís y no perderán lo escrito si no sube. Inténtelo más tarde, que diría una voz enlatada.

    De todas formas con doble click en ‘enviar’ sube mejor. De nada.

  5. Me da que no estamos tomando muy en serio la grave crìtica de ja sobre la guerra sin freno ni normas, bien entendido que, a mi humilde entender, casi resulta impropio hablar de guerras “con normas”, que casi da más miedo la idea de convertirlas en una especie de “justa”. Lo de Irak, antesocurrió en Sierra Leona y en cuarenta lugares más, porque fíjense que soldados de fortuna, mercenarios sin ley, sólo aparecen en países desgraciados, en los que cortar cuellos a machetazos cuenta poco. No hubo mercenarios siquiera en Yugoeslavia, que ya es decir. Total, que reclamo atención para este asunto tan tremendo queja nos ha querido proponer.

  6. No hay guerras “comme il faut” y guerras sucias, sino que todas ellas –gracias por decirlo, páter– son barbaras.¿Cómo podría no serlo una contienda entre semejantes, decididos a matar y a arrasar la vida? Pero creo que lo que jagm trata de subrayar es el retroceso que supone volver al concepto de fuerza o ejército “privado”, porque ese, efectivamente, es cosa propia dee feudales y no de sociedades modernas. Y aparte, el hecho de que la privatización avanza en todos los terrenos, incluidoslos que pudieran considerarse impropios para ello, como la defensa nacional (¿puede llamarse “defensa” a la invasión?), la seguridad en general, la medicina básica, el sistema penitenciario y demás, que en USA, por ejemplo, hace tiempo que pasaron a manos privadas.

  7. Es el mito del MERCADO, queridos, que todo lo arrasa, que derriba cuanto se opone a su paso. Pronto no quedará fuera de él ninguna relación humana que implique prestación de servicio, ya lo veremos. ja denuncia ese riesgo, me parece a mí, en una columna bien hecha como la mayoría de las suyas.

  8. Amén, blogeros precedentes, y lamento no poder decir lo mismo del comentario extravagante del Abate sencillamente porque no lo entiendo ni creo que pueda entenderse.

  9. Hemos explicado a los nenes en clase el asutno de los mercenarios, y con horror hemos comprobado el entusiasmo reprimido de muchos de ellos ante eso “oficio” canalla que tanto les recuerda a aus videojuegos. Por nuestra parte, horror: no hay otra palabra: unas bandas de delincuentes “legalizados al margen de la ley” es algo que pone los pelos de punta.

  10. Echo de menos una comenta del jefe sobre el Gorila, bueno, quiero decir otra comenta a propósito de lo que colea tras el incidente de la Cumbre, y en especial sobre el panfilismo (esa palabra le gusta mucho gm) de nuestro Gobierno y la increíble pasividad de nuestros diplomatas. Si para esto es para lo que sirve el “servicio exterior”, que bastate poco ayuda a los ciudadanos particulares cuando lo necesitan, mejor que lo liquiden. España no iba a quedar peor ante el botarate venezolano porque esos pasmarotes de Exteriores se prejubilaran de una puñetera vez.

  11. La guerra es una formade barbarie que ha conseguido legitimarse en la opinion, pero está claro que, como acaba de señalarse más arriba, resulta algo ingenuo hablar de guerras buena y malas, de guerras atenidas a reglas y reglas salvajes, porque todas lo son.
    Esto de la privatización de la guerra es, sin embargo, nuevo en el sentido que gm indica, esto es, en la perspectiva de las sociedades pretendidamente democráticas, en las que el ejército, en el mejor de los casos, no sería más que un instrumento disuasor frete a eventuales agresores. Y parece claro que la legítima defensa no es compatible con la novedad de los guerreros sin ley. De acuerdo en que, una vez desencadenada la violencia, carece de sentido tratar de convertirla en un torneo o prueba deportiva; pero este desmadre de los combatientes inmunes, como dice gm, es terrible.

  12. Tremendo, vale, pero no vayamos ahora a descubrir la pólvora. La guerra es mala siempre pero siempre hubo guerras y supongo que siempre las habrá. La ONU (de soltera, Sociedad de Naciones) surgió para evitar guerras en el futuro y ahora las organiza donde cree oportuno, que suele ser donde le interesa a los EEUU o a Rusia o a ambos. Eso dicho, añadiré que da asco un mundo donde se ofrece públicamante como trabajo el oficio de matachín y, encima, se le añade a a enorme soldada la impunidad garantizada. Un asco: qe paren el mundo que quiero bajarme.

  13. Calma, señores/as, calma que esto va para largo y aún hemos de ver cosas peores. Por ejemplo, que esos mercenarios sean autorizados a utilizar armas hasta ahora consideradas inaceptables… ¿Que todo se andará? Confiemos en que Sapiens Sapiens se percate de su tragedia antes de que la especie desaparezca o se vea perdida sin remedio.

  14. Una vergüenza y una calamidad. También yo he visto el reportaje alque debe de referirse el anfi, y me quedé asqueado. Uno cree haberlo visto todo y cada día comprueba que le queda mucho horror por conocer.

  15. Creo que el fenómeno de que habla la columna no es nuevo, en todas las guerras hubo mercenarios, aparte de que no veo porque un militar de profesión ha de cosiderarse honorable y distinto de un soldado mercenario. ¿No cobran losdos por hacer su papel y, llegado el caso, por usar klas armas contra terceros?

  16. A mí, amigo gm, qué quiere que le diga, todas las guerras me parecen iguales y, en consecuencia, todos los sistemas bélicos me parecen idénticos en lo fundamental. Coincido contigo en que contratar un “ejército paralelo” no smetido a norma alguna es el colmo de la ferocidad porque cualquiera entiende lo improbable que resulta que esos mamones no le den gusto al gatillo a la manor de cambio. Las guerras de nuestra era han sido espantosas, tanto las africanas internas, como las imperialistas americanas o rusas, las chinas o las japonesas, que en nada desmerecen a los horrores desencadenados por Hitler. Comprendo, sin embargo, que este recurso “privado” es la gota que desborda el vaso.

  17. No sean hipócritas nunca (ustedes no lo son, aclaro), no digan esta violencia es “normal” o “reglada” y ésta otra anormal y, por tanto, intolerable. Pero admitan que no es lo mismo de bestia la violencia del agente que somete al agresor, que la que el agresor produjo por su cuenta y riesgo. A veces hay que emplear la fuerza como mal menor, de modo que creo que se equivocan quienes han defendido hoy aquí que toda fuerza ejercida contra alguien es mala en sí misma. Que vean a su hijo o a su madre pisoteada por un salbaje y verán cómo agradecerán que ese mismo policía “brutal” aparezca y haga el trabajo sucio. ¿Por qué tandura condena del uso de mercenarios por quienes han de defenderse (en Irak, pero también en el propio Nueva York o en Londres) de unos fanáticos dispuestos a destuir lo que llaman nuestra “diabólica civilización”?

  18. Sé que le disgustan los elogios (y usted sabe que lo sé) pero aprovecho para celebrar su vuelta dado que sus reflexiones cultas, bien escritas y tan divertidas son de lo poco que se puede leer en la prensa hoy. ¿O no estánhartos ustedes como yo de tanto ZP, tanto Chávez, tanto Bush, tanto Aznar y tanta leche en polvo?

  19. Neardental, me lo has quitado de la boca. Y me haces un favor porque voy volado esta tarde. Mañana volveré definitivamente al blog. Un empcionado abrazo de reencuentro, querido ja.

  20. En Sevilla han inaugurado un tranvía municipal que se ha avweriado tres veces en poco más de dos semanas. Eficacia y talante, fórmula mágica.

  21. 1934. Ferpecto. Es la fecha en que los honorables catalanes y astures se rebelan revolucionariamente contra un gobierno elegido por el pueblo, que solo es pueblo si vota rojo.

  22. No sólo quienes usted cita, mister YO, freudiano personaje, no sólo. Otros también hicieron lo propio, empezando por…, bueno, vamos a dejarlo.

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