Entre los mangazos ya demostrados y los que están por demostrar, parece claro que urge una investigación a fondo sobre el destino de la fortuna que el Estado da a los llamados “agentes sociales”, en particular en cuanto se refiere a los (también llamados) “cursos de formación” con que se entretiene el hambre de los parados. No es aceptable, por ejemplo, el silencio de Cándido Méndez sobre el “bote” sindical andaluz, pero tampoco el hecho de que la Justicia no haya irrumpido ya en esa plaza en que lo mismo se torean los ERE que se banderillea con facturas falsas. Temo que el día en que se abra esa caja de Pandora quedará en evidencia la inviabilidad actual de esa estructura heredada.

1 Comentario

  1. Comparto su admiración y elogios por la juezalaya, después de “prescribir” a los dos hermanos de fatimabañez.

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