El flamante jefe de la diplomacia americana, un veterano de las relaciones internacionales, acaba de sugerir las bases de un nuevo proyecto internacional en el que serán abolidos no pocos de los viejos y recientes tabúes de Occidente. Habrá nuevas y abiertas relaciones con Rusia o con Irán, por ejemplo, y aunque nada se dice todavía de Corea del Norte y otros ‘malditos’, es posible esperar al menos un intento de construir un nuevo modelo en las relaciones internacionales que, como es natural, alcanzará con sus efectos a la mayoría de los países que tienen algo que decidir en ellas. Por su parte, el presidente Sarkozy habría improvisado, durante un desayuno con la canciller alemana, la decisión de permitir la instalación en Francia, concretamente en Illkirch, en las proximidades de Estrasburgo, una unidad de 600 solados alemanes pertenecientes a la Brigada Franco-Alemana que crearon hace casi un cuarto de siglo Mitterrand y Helmut Kohl como prenda de reconciliación entre ambos países y umbral simbólico de una nueva era en sus relaciones. Las reacciones y protestas no se han hecho esperar en toda Francia y en particular en Alsacia, donde una historia que registra cuatro cambios de nacionalidad, abre, como es natural, un recelo especialísimo entre no pocos ciudadanos, pero también se ha registrado un estimulante movimiento a favor de una decisión  que, sin duda posible, marca un hito en la historia e inaugura un auténtico ‘cambio de época’, en palabras del propio Presidente. Toda memoria tiene dos caras, bien lo sabemos en España.

Muchas cosas van a cambiar en esta generación, por encima o por debajo de los empecinamientos, entre otras cosas porque el universo occidental empieza a entrever con claridad que sus nuevos rivales, por decirlo de modo suave, son ahora otros que ni siquiera hubieran resultado imaginables durante la Guerra Fría. China, con su PIB de 6 billones de dólares, India con el suyo de 3’6 billones, el Irán emergente como potencia nuclear, el desafío islamista o el compromiso insostenible del Tercer Mundo prefiguran un orden internacional realmente nuevo y a la sombra del cual las heridas antiguas y los viejos rencores locales encogen a ojos vista. Y en ese marco Europa tendrá que acomodar el paso si no quiere ver amenazada su propia identidad colectiva. ¿Qué significan hoy unos soldados alemanes en territorio francés? Los azacanes de la mala memoria podrán decir cuanto quieran pero es evidente que su eco será escaso. Parece que un 70 por ciento de estudiantes franceses no saben qué ocurrió en Verdún o en las Ardenas ni por qué. Sarko hace bien en pasar sin contemplaciones esa página dolorosa y más de uno debería aprender la lección por estos pagos.

18 Comentarios

  1. Las guerras , y más las europeas, son guerras entre hermanos. Me parece indispensable que actuemos como hermanos.
    Besos a todos.

  2. Oyendo hablar a un hombre fácil es /comprender dónde vio la luz del sol./ Si habla bien de Inglaterra es un inglés;/ si habla mal de Alemania es un francés/ y si habla mal de España es español.

    Pertenezco -quien no, que levante la pierna- a la generación que aprendía versos de memoria, unos por imperativo docente, ‘No me mueve mi Dios para quererte…’ o ‘Tytire, tu patulae recubans sub tegmine fagi…’ y otros, sobre todo epigramas, por voluntad propia, cuando no teníamos al alcance una tele de chistes zafios o un internet más borde aún.

    Todo ello -disculpen la logorrea- para afirmar lo ya dicho. Las rencillas entre la Europa occidental y la oriental, la del sur hacia la del norte, se convierte en leves riñas de vecindad cuando lo que asusta es el peligro común. Bienvenida la concordia entre afines. Codo con codo ante la amenaza de lo verdaderamente hostil.

    Besos a todos. -azo, mi doña Marthe.

  3. Me parece que la ´moraleja que ja propone se refiere a la “memoria histórica”, y a la diferencia que separa un sentimiento razonable, como el que trasluce la opción de Sarkozy, y el empecinamiento interesado, que es otro caso, bien conocido por nosotros. Los versos de doña Epi, tristes y auténticos. ¿Cuándo nos civilizaremos, cuándo nos HUMANIZAREMOS sin becesidad de propagandistas y malmetedores?

  4. Más que hermanos, habría que decir primos, no le parece doña Marta. Si así no fuera no tendría tanto calado lo que sugiere la columna de hoy: la capacidad de algunos pueblos grandes para olvidar/superar los traumas del pasado. Imaginen si tuviéramos que vivir liquidando cuentas por guerras pasadas. Sin salir de España, incluso.

  5. Tiempo perdido. El rencor español es “king size”, además de insoluble. Y más si, como en estos tiempos, es servido por una caterva de ganapanes que cobran por atizarlo. Para el caso francés, chapeau. Aquí somos más de pueblo, al fin y al cabo somos los hijos de Alvargonzález.

  6. Hay diferencias entre pueblos y pueblos, pero también, no se olvide, entre gobernantes y gobernantes. ¡Qué podemos hacerle nosotros, pobres observadores casineros de los negocios que se cuecen ahí fuera! Lo único, admirarnos y a la visat queda que ya lo hacemos.

  7. Las guerras europeas han nsido, se dice, guerras civiles, las guerras civiles españolas (ha habido varias), realmente han sido “guerras tribales”. Unamuno lo decía así y es una pena que haya que seguir diciéndolo tres cuartos de siglo después de su muerte, porque ya nos habíamos hecho a la idea de que, al menos el último conflicto terrible, había sido superado por el sentido común.

  8. (No se por qué insisten gentes como NN y otros de su género en cisitar este casino que no les gusta. ¿Serán masocas?)

    Bonita columna, con una imagen que a los españoles que estamos viviendo la actual tragicomedia zapaterista de la memoria histórica nos habrá de sorprender mucho: ¿Se imaginan, los soldados alemanes “ocupando” pacíficamente la Francia donde hicieron lo que hicieron sus abuelos?

  9. Por el propio anfi sé que en Francia alguien ha escrito uan biografía (a éste hombre no se le escapa una) de Céline en la que se trata de eludir el espinoso asunto de su antijudaísmo y pronazismo. Buena lección: no confundir al escritor inmenso con el hombre débil o monstruo si se quiere, que sucumbe a la barbarie en un momento de su vida. Si jusgáramos a los hombres y a los pueblos con afán de integridad, es decir, no olvidando o dando por superado nada en su pasado, el resultado sería penoso, tal vez imposible de sufrir. La naturaleza humana no es sencilla sino muy compleja, la vida de un hombre, lo bastante larga como para acumular en el balance un poco de todo. Los que no quieren olvidar suelen ser gente interesada, porque el tiempo debilita cualquier memoria rebajando, afprtunadamente, la capacidad de ajustar cuentas. Quizás en otro caso no sería posible siquiera mirarnos a la cara, y desde luego no lo sería mirar hacia atrás.

  10. Desde luego, una imagen extraordinaria. Una vez más los franceses demuestran no sólo su inteligencia sino su pragmatismo. Debe de ser que la Revolución los curó de espanto como pueblo. Aquí cada meneo nos hace peores y más rencorosos, al menos a algún sector de guardia de la vindicta nacional.

  11. Gran verdad eso de que amigos y enemigos han de ser otros para esta generación, la de nuestros hijos. Estaría bueno que siguiéramos con el motivo maniqueo de los dos mundos opuestos, 007 contra el doctor No. Bien elegido el ejemplo del que ja deriva su comentario. Personalmente pienso que la gran asignatura pendiente de Europa, de la UE, es el ejército común. No hace falta ser belicista para pensar eso: es que aceptar que nos defiende un mismo ejército es abolir las fronteras, incluso las mentales.

  12. Hay quien querría ver a us país marcando el paso de la oca. Otros queremos lo contrario porque somos del pacifismo. Esto demuestra que hay dos Españas.

  13. La ministra de Defensa (fíjense en el eufemismo) es pacifista de origen. Sin embargo, escúchenla, encantada: “Capitán, ¡mande firmes!”. La gorra de plato transforma a las personas, por lo visto, incluyendo a las feministas. Ja ja ja.

  14. El olvido no es lo mismo que la reconciliación. Otra cosa es que aquí seamos unos insensatos y estemos subvencionando el rencor por motivos partidistas, en busca de ventajas electorales. No se puede comparar, por mucho que nos duela, una cukltuira política como la nuestra con la de algunos grandes países europeos, de idéntico modo que no es posible equiparar a nuestros filósofos, científicos o literatos con los que honran a esas naciones. Aquí hay mucho colaboracionista y mucho vendido, pero ¿cuántos Célines hay? No digo más.

  15. La “grandeur”: ésa es la clave. Los pueblos grandes, sin complejos, poco aldeanos, tienden a seguir su camino tras las ca´´idas, por graves que sean éstas. Los minúsculos y aldeanos, a lo contrario. En mi juventud, España no veía bien que se hablara de la guerra civil y sus horrores si no era para renegar de ella en su conjunto. En estos malos tiempos esa memoria se ha convertido en tema por clara iniciativa gubernamental. Vamos en la vanguardia del mundo pero llevamos el paso cambiado incluso en la moral y en la estética.

  16. Lo veo difícil desde la perspectiva local (sevillana) donde se enseña a los niños a ser sectarios desde la cuna: para empezar, del betis o del sevilla. Siendo la combinación ideal, además, que unos y otros se jacten de ser antisevillistas o antibéticos, respectivamente, para mayor disfrute de eventos sociales varios.

  17. maestro de maestros este sarkozy siempre a la ultima en los aspectos mas humanos de la vida asi como en tener amigos es mejor que no tener enemigos, chapó. un saludo Don Jose Antonio

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