Hay imperios que han dejado tras de sí una huella cultural profunda. Al británico no se le puede negar la expansión casi universal de su idioma. El francés se preocupó siempre de hacer de la conservación de su lengua un auténtico vínculo estratégico que le permite conservar sus ventajas coloniales. En cuanto al alemán, hace poco me encontré en un hotel turco un folleto invitándole a uno a aprender el idioma de Goethe gratis y viviera donde viviera. Son países –quiero decir “culturas”—que hacen buena la famosa sentencia que Nebrija dirige a la reina en el prólogo de su pionera “Gramática”, porque saben que, si hablando se entiende la gente, conviene cuidar la lengua como oro en paño también por razones materiales. En Guinea Ecuatorial, un país en el que el español es el idioma del ochenta por ciento de sus pobladores, el tirano Obiang proyecta ahora cambiar de lengua como la serpiente cambia de piel, esto es, simplemente desprendiéndose de la vieja para lucir la nueva, en este caso, concretamente, para abandonar el uso del español para adoptar el portugués. ¿Por qué? Pues por el motivo, estrictamente económico, de integrarse en la Comunidad de Países de Lengua Portuguesa, un marco en el que la dictadura pretende ampliar su negociado invirtiendo en la refinanciación de entidades bancarias en apuros, una maniobra fallida hace años pero que hoy, abolida la pena de muerte (al menos como figura penal) bien pudiera tener éxito. Guinea es el único país de África que habla mayoritariamente nuestra lengua, esa herencia inmaterial de la que con razón tanto se enorgullecen los franceses cuando hablan, no de antiguo colonato, sino, sencillamente, de “francofonía”.

 

Hay que considerar que el proyecto no es en absoluto utópico, pues aunque no resulte fácil adquirir un nuevo lenguaje colectivo, basta una generación  para que una lengua se pierda y con ella todo vínculo con la propia historia, pero ese mismo hecho dice mucho sobre el proverbial desinterés cultural hispano. Una crisis, un dictador y unas finanzas sin escrúpulos van a borrar nuestra única voz en el continente, lo que da una idea de la diferencia que existe desde siempre entre nuestra política cultural respecto a la que siguen las demás metrópolis en sus antiguos dominios. Casi nadie se enteró en España de nuestra guerra con Guinea, silenciada por el franquismo. Más o menos los mismos que se enterarán ahora de que otro peón de la “hispanofonía” es engullido por el rey de oros.

5 Comentarios

  1. Se me ocurre, al hilo de estas reflexiones de nuestro Anfi -políglota incalculable-, la majadería en que caen tantos seudoculturetas intentando malchapurrear el inglés cuando tienen un desconocimiento absoluto de dos lenguas hermanas y fáciles como son el portugués y el italiano. Da pena oír a los presuntos. Junto con el francés, que estudiamos como lengua extranjera quienes tenemos una edad, proporcionan la capacidad para entender día a día una ingente cantidad de prensa escrita entre otras ventajas. Con un poquito de latín y algún esfuerzo, tampoco resulta complicado el catalán, al menos leído, y no digamos el gallego.

    Al fin y al cabo, tiene mucho de cierto eso de que con poco más de doscientas palabras entiendes algo bastante del inglés escrito.

    Y los pobres catalanitos obligados a renunciar a todo esto. No digamos ya el esfuerzo de los cabezasdepiedra, perdiendo tiempo y tiempo en dominar (?) una lengua absurda y artificial.

  2. Un empeño incomprensible pero indignante del que es no poco responsable la postura española, que por un lado, apoya al tirano o lo disimula, y por otro se queja de incomprensión. Tiempos aquellos en que el almirante Carreo y los suyos hacían negocio con Guinea, por no hablar de algún personaje de izquierdas que dice ser el más republicano de los republicanos…

  3. La política de defensa del español ha sido siempre mala, nunca eficaz. No hemos entendido siquiera la importancia de su promoción y conservación,. nos hemos entregado desmoralizados por los avances del inglés, pero hay que reconocer que esto es demasiado. Tampoco nuestra política con la dictadura (no dio «frente» porque sería un sarcasmo) ha dado resultados buenos. Nos toman por el pito del sereno muchas veces porque nosotros mismos les ofrecemos el pito…

  4. Es uno de los casos más originales que he conocido en mi vida: el cambio de lengua voluntaria de un país que posee la suya oficial más las indígenas en que se entienden sus tribus. Guinea oculta mucha basura bajo ml alfombra bajo la alfombra presidencial pero también en los archivos del Gobierno español.

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