El Tribunal Supremo, confirmando al TSJA, no ha tragado con el similiquitruqui inventado por la Junta para reducir el fracaso escolar a base de pagarle más a los profesores que aprobaran a más alumnos, y en consecuencia ha anulado la orden de la consejería que implantaba ese “programa de calidad”. Y hay que decir que, más allá de la parsimoniosa decisión de la Justicia, a quien hay que alabar es a esa mayoría de profesores dignos que se negaron reiteradamente a aceptar el que algún sindicato calificó de “soborno”, renunciando a cobrar más por enmascarar los resultados reales. El fracaso escolar, como el absentismo, apuntan a una gobernanza inepta que ahora debería avergonzarse de su rechazado proyecto.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos requeridos están marcados *

limpiar formularioMostrar los comentarios de la entrada

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.