“Cuyas” sean las razones (como diría Tierno) que provocan la evidente tensión entre la presidenta Díaz y el presidente Sánchez, no es dudoso que ella ha mantenido hasta ahora una visión más decorosa de España que la que implica la “nación de naciones” en que él anda enrocado. ¿Y eso qué puede suponer para Andalucía? Pues ya veremos, pero cabe temer que, teniendo el Gobierno agarrados a la ubre 22 mamones a los que habrá que contentar, no sería raro que el rancho escasee cuando le llegue el turno a nuestra autonomía. ¿A que no hay un solo “susanita” en el nuevo Gobierno? Si se confirma esta sospecha ya podemos comenzar a apretarnos el cinturón regional, porque lo probable es que pinten bastos. Más allá del obligado gesto protocolario, doña Susana va a tener que afinar desde ahora su acreditada astucia partidista.

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