Un político experimentado como Manuel Fraga debería caer en la cuenta de que si sus declaraciones sobre/contra el liderato de Rajoy en el PP han sido saludadas efusivamente por el portavoz del PSOE es que algo falla en su lógica de partido. Primera curiosidad: a Fraga no le cuadra un partido regido por un solo hombre tras haber sido él mismo fiel  cancerbero de una dictadura unipersonal durante más de media vida y haber militado (y mandado) en un ‘partido’ que, valga la “contradictio in terminis”, era ‘único’ y proclamaba, además, con elocuente insistencia, que no era un ‘partido’ sino un ‘movimiento’. Son las consecuencias de sobrevivirse a sí mismo, de prolongar la vida, siquiera la política, más allá de ese punto crítico que demarca el territorio en el límite del pantano biográfico, pero qué duda cabe de que también es el resultado de la debilidad de una formación conservadora que nunca fue capaz de emanciparse del todo de estas adherencias protohistóricas. ¿Alguien imagina la reacción de Fraga ante una eventual reclamación de pluralismo o un cuestionamiento del liderato en los viejos tiempos? ¿Y por qué reclama la necesidad de una renovación un autoritario famoso por su intemperancia que sigue valorando su ley de Prensa como un providencial gesto de apretura y la campaña organizada por él para justificar el asesinato de Grimau como algo legítimo y justiciero? El nuevo conservatismo español –una novedad en nuestra historia política, como es sabido– carga, en efecto, desde su aparición, el lastre gravosísimo de fardos políticos como el de Fraga, sin que el hecho de que un político experimentado como él haya gobernado con destreza una autonomía signifique nada contra aquella necesidad, porque una cosa es administrar y otra muy diferente despejar el puente de mando y hasta limpiar el sollado de los fletes del pasado. Tolerar o tragarse a Fraga habrá supuesto, esto no se discute, una garantía de equilibrio entre las ambiciones de los nuevos lideratos, pero le ha costado a estos “jóvenes turcos” el precio más prohibitivo: el de la imagen. A Fraga miran sus rivales (que no sé por qué, ya que hay más arriba figuras de sobra en las que fijarse) cuando quieren segarles la hierba bajo sus pies de barro. Por algo será.
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En un sistema deliberadamente bipartidista no acabo de entender la razón por la que sus beneficiarios han de desear con ansia semejante la debilidad del otro y cifrar en ella su objetivo prioritario. Pero, claro, menos aún puede comprenderse –fuera de la obvia hipótesis de la ambición– que desde dentro de cada uno de ellos se repitan, al parecer sin remedio, las luchas intestinas por hacerse con el poder. Es un clamor hoy en España que el PP ha de renovar su estructura o, cuando menos, su “cartel” visible, pero nadie en sus cabales puede caer en la trampa que desde enfrente se le tiende de que esa “renovación” signifique un cambio drástico de liderato. El ejemplo del zapaterazo del PSOE no debe servir puesto que para que funcionara fue precisa una hecatombe, un notable despiste por parte del Gobierno adversario y altas dosis de maldad en sus competidores al acecho. Pero si encima es Fraga quien reclama cambios, la cosa es para troncharse o más bien, diría yo, para que los feudales y baroncillos de las derechas se decidan a echar por la borda de una puñetera vez a ese mascarón de proa que ya no asusta a casi nadie pero que aún puede desconcertar a más de uno. De estudiante vi yo a Fraga perseguir alumnos por los pasillos de la facultad por el delito irrisorio de llegar a clase con retraso y alguna vez boxear con alguno de los más arriscados entre aquellos. Pero ni Fraga está ya para aquellos trotes ni la opción de derecha debe soportar más a esa excrecencia del pasado fascista. Consideren el entusiasmo en la acera de enfrente y se convencerán de que esa operación no es sólo necesaria sino urgente.

20 Comentarios

  1. El viejo Fragata, Zapatones, será genio y figura hasta. ¿No habrá un alma piadosa entre sus muchachos que le proporcione una pócima florentina que si no lo quita de en medio, al menos lo deje en out? O que lo enganche a un permanente campeonato de dominó. No seré yo quien acuda a defender a don Manoliño, ni siquiera en lo que respecta a ‘…el hecho de que un político experimentado como él haya gobernado con destreza una autonomía…’, como apunta el Anfitrión, ya que esto último lo hizo manejando con habilidad la casi intacta estructura caciquil de siempre, en la que se apoyó primero Fernández Albor y a la que González Laxe en su trienio, en el que tuvo que formar un tripartito, fue incapaz de erosionar. En el bipartito de hoy, una de las dos cabezas es un ATS que se ha venido arriba explotando el patriotismo aldeano. (Maldad verdadera: ha subido varias tallas de pantalón en este tiempo).

    Como aviso a navegantes desmemoriados o desconocedores, puntualizo que Fraga elevó a las alturas de su partido a un muy joven Gallardón, que no olvidemos era y es yerno de Utrera Molina, que entonces no tenía la debilidad del ochentón de hoy. Quedan camadas franquistas bastante más cimarronas que han evolucionado, creo, menos aún que la fiera de Perbes. Mismo un presidente de fútbol recién pasado por el candelero. (¿Nadie le ha preguntado todavía por qué tiraba botellas desde la esquina de la Avenida a la mani del 4 de diciembre del 77?. Hoy que herr Alzheimer me ha dado permiso, se demuestra que la memoria es un arma peligrosa.)

    En cuanto a la acera de enfrente, ahí tenemos al viejo Cárrigan, el amiguito de Ceaucescu y héroe de Paracuellos, a quien por lo visto no le da frío ni calor lo de la memoria histórica y en cuanto pilla cacho, sale en la tele como un abuelito bondadoso. Prefiero que el león (Zapatones) aparezca como lo que es, a que se cubra con pellejo de borrego y buenas palabritas como el asturiano Santiaguín.

  2. Grave ironía la de don ja, y graciosísima comenta la de la seño Calandria, con las que no puede uno más que estar de acuerdo. Fraga es un caso curioso de político superviviente capac de imponerse a contracorriente venga lo que venga. Don ja le recuerda dos páginas oscuras y lo ilumina con una anécdota universitaria , como buen retratista, en la que lo reconocemos de cuerpo entero.

  3. Ese se escapó de lo que merecía, Y ustedes, algunos) lo sostienen desde hace años. Diciendo que hizo un papel en la Transición y cosas así, pero no sé de qué papel hablan como no sea que recuerden sus días policiacos en Gobernación.

  4. No puedo negarle a AIT cierta razón, bastante más que cierta, si me apuran. Pero creo que la columna dice cosas más medidas y que abarcan bastante más, al denunciar, entre otras cosas, la incapacidad de la derecha para mantenerse equilibrada en la política. Me gustaría decir muchas cosas de Franaga, ese personaje peligroso, pero me contengo.

  5. Hoy desde la izquierda (desde una izquierda sensata, quiero decir) no se reclama (no reclamamos) la debilidad de la derecha, sino su contribución equilibrada, en efecto, a la vida democrática, habida cuenta de que quedan demasiadas cosas por hacer. Liquidamos antes de tiempo el “espíritu de la Transición” que aún podría darnos mucho fruto y bueno. Sin FRaga, poor supuesto, porque gente como él, en el mejor de los casos, lo que pueden aportar es no incordiar.

  6. Quienes trabajamos con Fraga o lo conocimos de cerca sabemos bien que vivió durante años del mito de la eficiencia, pero que, en realidad, lo que él´aportaba era más bien la disciplina estricta. NUnca fue un pensador (si repasan hoy sus viejos libros lo comprobarán: el jefe debe saberlo como alumno suyo que fue), ni un gran político: no olió el cambio, no estuvo por otro cambiuo que el que contara con él como clave (mientras anduvo por Londres de embajador, por ejemplo, no hizo más que introgar en este sentido. No me interesan estos genios nunca demostrados cuya razón de ser es su capacidad de atemorizar.

  7. No puede hablar más claro el jefe al referirse a esas otras figuras situadas “más arriba” de Fraga en las que podría cebarse la crítica. Me asombro de tanta gente como recuerda con maldad el pasado de Fraga y se olvida del del Rey o del de Carrillo o el de Martín Villa… y los detantos otros.

  8. Me gusta el título, Cain en Villaba, porque eso es lo que acaba de demostrar una vez más Fraga: su incapacidad para asumir la superioridad ajena. Buena visión del tema, mejor trato literario. DEbe de ser difícil mantener día tras día este pulso y este tono. Gracias, ja amigo.

  9. Parece que le jode a don gm y sus mariachis la crisis del PP, creo que no me equivoco, pero les recomendaría que no se dejen ver tanto, hablando en plan taurino.

  10. Otro que nos toma el número cambiado, por lo menos a algunos, y por cierto, ya podía hablar el jefe (y el glosador Molestillo) también de la crisis del PSOE, del zarpazo de Rosa Díez, entre otras, ya que hablar de Navarra a lo peor le resulta a don Molesto algo superado.
    Fraga no merece más que la ironía, y eso es lo hace ja, con muy buen criterio, y sin que ello signifique lenidad.

  11. La actitud de Fraga es inaceptable, sobre todo tenienod en cuenta que por su edad y circunstancias debería entender que su papel no es el de agitar su partido sino, en todo caso, el de asesorar a sus responsables. Ahora bien, hay que recordarle que estos despreciados alevines suyos ganaron por mayoría absoluta el Gobienro mientras él no fue capaz nunca de superar el famoso “techo”. Dicho queda.

  12. A doña Clarines y su trío. (No sé por qué me las imagino bellas e inteligentes). Le traduzco que el ‘Cárrigan’ que nombro es S. Carrillo, uno de los pocos actores vivos que protagonizaron (parte de) aquella tragedia de los malos de un lado contra los malos del otro y mucho inocente muerto o condenado.

    Y del señor Borbón llevo escritos ya suficientes comments y una de dos: o mi TCP/IP está fichado e incluido en listas negras o simplemente ignorado (más probable). Ayer mismo editorializaba EM en defensa de la monarquía -parecía el ABC- literalmente ‘…dar carnaza a quienes aspiran a una república como modelo de Estado…’ como si fuéramos chacales hambrientos. A un rey nombrado por el general ferrolano lo va a suceder -si la democracia no lo remedia- un pijo que en casi 40 años que va a cumplir no la ha doblado una sola vez. ¿De esto tendríamos que estar orgullosos y felices?

    Don Molestillo, ¿no le parece que ha elegido nombre de torito? Si una servidora fuera el Fary, ya en el jardín del silencio, le cantaba: ‘Ay, Molestillo,/ Molestillo guapo./ Sigue la flecha/ y vete p’al guano.’

  13. Quizá Fraga hizo su papel representando al “servidor del Estado”, ese concpeto tan socorrido que vale lo mismo para un barrido que para un fregado, y de uno y otro dio él muchos. Esta intervención de ahora merece justamente la crñitica que le hace jagm y en la que han abundado algunos blogueros, porque un hombre con su experiencia no tiene sentido que haga algo sólo epxlicable desde la maldad o desde una autoestima desmesurada a la que, hay que convenir que han contribuido lo suyo esos que alguien ha llamado antes “alevines”.

  14. Una mala idea, o una mala jugada. Viniendo de ese perro viejo, nada puede extrañar. El anfi hace bien en recordar esos dos hitos de su biografía: la ley de Prensa y la “orquestación” de la campaña contra Grimau antes, durante y tras su proceso y fusilamiento.

  15. Redonda caricatura. Los “alevines” deberían decidirse de una vez a prescindir de ese lastre. Si no lo hacen que no se quejen de que se les diga lo que se les dice.

  16. Pero ¿sigue vivo este señor, a pesar de la bomba de Palomares? Habrá cambiado de traje de baño, supongo.

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