Parece que se han caído del caballo, deslumbrados por la evidencia, los mismos que durante tres décadas largas han desoído las múltiples críticas y sugerencias contra esos focos caciquiles que son las Diputaciones, auténticos pesebres de los partidos que las gobiernan. Rubalcaba dice que “sobran” y que reduciendo mil diputados se ahorrarían mil millones, José Blanco lo apoya sin condiciones y Griñán se opone, ya veremos hasta cuándo y en qué términos, está claro que por su propia falta de autoridad en el partido. Otra cosa es que el gran paso de su eliminación se llevara a cabo en el marco de una reforma global de las Administraciones Públicas, pues resulta obvio que no sólo las Diputaciones son la causa de nuestra ruina. Por lo demás, Griñán acabará haciendo lo que le digan quienes tienen mucho más poder que él.

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