Canal Sur ha funcionado cuerdamente por una vez retirando de pantalla (no creo que daba hablarse de cese, porque esos puestos son graciables de la dirección) al amigo Norberto Javier. No era de recibo mantenerlo de cara a la gente sabiendo esa gente la que el apartado trae entre manos en el ayuntamiento de Gibraleón y la que trajo durante la crisis que le abrió paso, y por eso hay que elogiar la decisión adoptada. Otra cosa hubiera sido repetir el clamoroso error de la otra vez, cuando la dirección territorial fue desautorizada desde Sevilla a petición, qué duda cabe, formulada desde Huelva. Y más cuando la actual delegada es persona que, dentro de lo que cabe, que es lo que es, viene tratando tantálicamente de mantenerse, contra carros y carretas, todo lo independiente posible del poder político. En cuanto al cesado o lo que sea, no sería lógico que se cabreara, considerando lo dicho y lo que no se dice. Uno es muy libre en periodismo de sentir simpatías y hasta de tomar partido, pero no lo es en un ‘medio’ público y menos a espalda de quien lo dirige.

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