¿Tiene sentido discutir sobre la conveniencia de recurrir a una seguridad privada en vista del prolongado fracaso de la pública ante los asaltantes de Aljaraque? No lo parece. El Estado, vamos el Gobierno, tiene la obligación primerísimo de garantizar la seguridad de los ciudadanos, pero su fallo no debe suponer la vuelta a la anacrónica autodefensa. Eso sí, en consecuencia, esos ciudadanos están en todo su derecho de exigir al Gobierno que se deje de humos y acometa de una vez un plan de seguridad, como el que con toda la cara viene prometiendo el alcalde del pueblo desde hace qué sé yo el tiempo. Una banda campando por sus respetos en un lugar tan reducido como ése constituye un escandaloso bastinazo de la autoridad. La Subdelegación del Gobierno –que está en el limbo– no puede consentir que los vecinos tengan que recurrir a contratar guardaespaldas.

2 Comentarios

  1. CASI NUNCA ESTAN CUANDO LOS NECESITAN EXCEPTO PARA RETIRARTE LAS INFRACCIONES, CASO EN EL QUE ESTAN PERO NO LOS NECESITAS
    UN SALUDO DON J.A.

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