Imputado ya por un presunto soborno, el presidente de la Diputación onubense –que es, además, secretario provincial PSOE- vuelve a la actualidad al ser investigado ahora por varios delitos en relación con los trajines del PER, que habrían “beneficiado”, según parece, al menos ¡a 70 pueblos! de la provincia, electoralmente afines. Pasta en tiempos electorales, obras nunca realizadas, facturas falsas e inspectores “de la Casa” son los materiales de un caciquismo moderno que ha sublimado el truco y la traza hasta un punto que no hubieran podido imaginar siquiera los oligarcas del canovismo. Con una Justicia más rápida y expeditiva otro gallo cantaría en este cortijo. Con la que tenemos, caciques y clientes pueden dormir tranquilos.

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