Nadie en sus cabales espera nada serio del congreso extraordinario en el que Griñán conquistará, ya veremos por cuánto tiempo, la corona regional. En Andalucía hemos visto ganar congresos por mayorías búlgaras y darles la vuelta a los pocos meses también por aclamación, y eso lo sabe de sobra Griñán, pero también los saben bien sus adversarios, de momento achantados. Lo que quiere decir que para lo que habrá poco tiempo será para debatir los problemas y soluciones políticas urgentes que la autonomía reclama y mucho para navajear por los pasillos. Claro que éste era el congreso que no hacía falta ninguna, al parecer, hace tan sólo unos meses. Y puede que llevaran toda la razón.

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