Como una transición inevitable hacia la era de la medicina celular todo indica que los trasplantes van a constituir un hito de imprevisible alcance en el progreso médico. Una vez convertida en casi rutinaria la cirugía de implantes singulares, cada vez son más frecuentes los éxitos de injertos múltiples que permiten mantener una vida normal a personas duramente limitadas en su organismo originario. La idea del trasplante es, desde luego, antigua, como ilustran los numerosos cuadros del milagro de san Cosme y san Damián, auténticos patronos de la medicina –junto al evangelista Lucas que, como se sabe, era del gremio—y cuya proeza máxima consistió en injertar con pleno éxito la pierna de un esclavo negro a un obispo que padecía gangrena en la suya. Hoy, en todo caso, el injerto forma parte de un plan quirúrgico minuciosamente diseñado, en cuyo ámbito, gracias al avance de las técnicas, son cada vez más frecuentes los múltiples, aunque todavía nos hallemos lejos, al menos en España, del proyecto de un neurólogo italiano, Sergio Canavero, aparecido en la prestigiosa revista “Surgery Neorogical International”, consistente en la posibilidad de trasplantar una cabeza cercenada en un cuerpo decapitado, ninguno de los cuales podrían sobrevivir por cuenta propia. Canevero sostiene que ese proyecto está ya disponible a reserva de la organización de un equipo multidisciplinar que ensayaría en humanos los experimentos ya realizados en simios. Parecería que estemos viendo por una rendija las conversas nocturnas de Maria Shelley con el misterioso lord Byron a orillas del lago suizo en el que germinó la idea de Frankenstein, “el moderno Prometeo”, y de la que no puedo evitar la evocación de la tierna versión que hizo en su día Víctor Erice sobre la huella estremecedora de Maeterlink.

Los especialistas han cerrado filas frente a ese intento alegando que a Canavero le faltan demasiadas pruebas y garantías para dar el salto cualitativo que supone someter un cuerpo al dominio de un cerebro ajeno, o lo que es lo mismo, separar de hecho el cuerpo del ánima, un hecho que implicaría sin remedio graves cuestiones de índole ética y hasta moral, disociando, como quien dice, al sujeto en términos difíciles de conciliar. Cuando Marilyn Monroe propuso a Einstein tener un hijo ideal con su cuerpo y el magín del sabio parece que éste le objetó el desastre que supondría obtener ese retoño al revés, es decir, con la cabeza de ella y el cuerpo de él. ¿Se lo imaginan?

12 Comentarios

  1. ¿Sombra del título de Iris Murdoch que nos arrebató en nuestra juventud? Una columna interesante, con es anécdota de del sabio y al bella (la Bella y la Bestia) coronándola en lo alto. ¿Puedo sugerirle algo, don ja? Conociéndole como le conozco, ¿por qué no nos hace crónicas de sus viajes estivales de sus viajes al cálido París que tanto le gusta o al Venecia soñada? Sería un placer añadido para todos.

  2. Sin que se sienta nadie ofendido, después de leer esta columna ¿aún puede un cerebro epiploico considerar que mi don JA deba agacharse hasta el fango de malenis, arenillas, eres o barcenillas?

    Me sumo a la propuesta de mi don Prof de que sería una gozada compartir con el Anfitrión sus paseos por la rive gauche o su narración de un acqua alta en San Marco. (¡Topicazos!, me digo a mí mismo recién escrito lo escrito).

  3. El sueño prometeico. Se demuestra otra vez que los mitos no son más que el reflejo formalizado de tópicos comunes, arraigados en la mente humana o mejor, subyacentes en ella, un poco en el sentido que explicaba Iung. Desde luego no creo imposible que se llegue a injertar una cabeza ajena a un cuerpo decapitado, pero sospecho que para ello falta mucho. En cuanto a la utilidad del milagro se me ocurren muchas…

  4. Lo de la pata negra de los santos Cosme y Damián siempre me intrigó y sigo sin conocer la razón o el simbolismo del hecho. ¿Lo sabe don jagm? Si así fuera mucho me gustaría, y seguro que a muchos otros casineros, que un día agarre ese toro por los cuernos y nos haga una de sus columnas “eruditas”. Gracias anticipadas.

  5. Me creo aludido por el segundo comentario de hoy (Epi) y aclaro que no quise decir más que me interesa tanto la cultura del autor como su buen criterio social y político, que tantas veces he escuchado en la radio y en la televisión. Aunque puede que yo sea un “cerebro epiplóico” y no me haya dado cuenta a mis sesenta y tres años…

  6. Dejemos tranquilo al epiplón para sumarnos a los que han visto en la columna de hoy un nuevo ejercicio de cultura y esfuerzo por parte de jagm. Desde luego me sumo a las reservas del doctor Pangloss sobre ese transplante a lo Frankenstein al que me parece (no domino esa especialidad) que le queda mucho trabajo por delante antes de hacerse realidad.

  7. Los progresos en este área son grandes, no hay nada más que leer los periódicos. Creo que la columna arrastra un poco el antiguo complejo humano que ve con recelo el miembro implantado, pero eso es normal puesto que hoy habla de la cabeza, y hay que reconocer que injertar una cabeza implicaría cuestiones psicológicas que imagino tremendas. ¿Quién sería, en realidad, el trasplantado, la cabeza o el resto del cuerpo? ¿Mantendría ese cerebro su contenido, su experiencia vital al servicio de potro “cuerpo” descabezado? Estamos entrando en terrenos demiúrgicos, me temo.

  8. ¿Para cuándo unas laboriosas vacaciones en Alemania, que es donde se cuece el presente y el futuro imperfecto? Aquí y no fuera es donde hay que buscar el hilo del ovillo que nos ayude a salir del laberinto crítico.

  9. Seguimos jugando bajo el Árbol del Conocimiento, muchas veces de manera insensata. Esta proeza es de las que te hielan la sangre por mucho que indique un avance en la tecnología médica. Soy un fervoroso de la Ciencia, no me confunda nadie, sin perjuicio de que trate de conservar el sentido común.

  10. Muchas gracias por vuestra atención y comentarios.
    Estaré fuera unos días aunque la Cruz del Sur seguirá publicándose en el periódico y aquí en la página.
    Mis mejores deseos para todos y hasta la vuelta.
    josé antonio

  11. Creo que mi doña Clarines pone el dedo en la llaga. ¿Quién sería quién tras el transplante?

    Por otra parte, lo del italiano me parece un farol descabellado y el (supuesto) ensayo con simios, una trola de de mayor tamaño aún. Puestos a creerlo, qué hacen los dos nuevos semimonos empalmados –con perdón, nada que ver con el Urdanga— que no sea pelar el plátano, con perdón otra vez, de la misma manera.

    El segundo párrafo del Anfitrión es el sentido común que, lo juro por Esnupi, estoy seguro disfrutamos todos en esta casa. La media revolera con que se adorna al final, nos ha puesto en pie aplaudiendo.

    Retiro lo del ‘cerebro epiploico’, pero bien ha de saber mi don Arsuaga que predominaba solo el animus iocandi y enjamás el ‘iniurandi’. A veces se me escapa una pulla, que nunca puya, fruto tan solo de lo alocado de mi vetusta juventud. Que le llevo un puñado de años, querido amigo.

    Buen viento y feliz travesía, mi don JA.

  12. Generally I wouldn’t study content upon blogs and forums, even so desire to say that this particular write-up really compelled everyone to check out along with undertake it! Your way of writing has become astonished us. Thank you so much, quite nice post.

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