Que hay que tomar las cosas con cautela, sopesarlas con tino, es obvio. Que algo está removiéndose y cambiando bajo la aburrida superficie de la política andaluza, también. Miren las encuestas del 28-F, algunas, como la del grupo Prisa, de lo menos sospechosa, que cifra la distancia entre PSOE y PP, es decir, entre Chaves y Arenas, en apenas 1’1 puntos de diferencia. Se habla también de 3 puntos y hasta de 7, es decir, en cualquier caso, clamorosamente pro debajo de los 20 puntos que los distanciaban hace dos elecciones. ¿La crisis? Pues claro, lo mismo que antes fue el efecto impulsor de la bonanza. Pero sobre todo, la clave es la vejez del proyecto que simboliza un Chaves sin brillo, con escándalos y sin la menor proyección. Caballo cansado, quizá. Aunque más que nada, reacción tras tantos años de marasmo. Andalucía podría ser la próxima Galicia, a pesar de los pesares.

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