Al presidente Chaves nuestro, sin duda, buen sistema público de salud le parece que funciona “razonablemente bien” y como prueba ofrece las famosas encuestas autocomplacientes en que la Junta logra que los usuarios declaren su gratitud. No tendría que recurrir a este truco elemental, porque no se discute la bondad del montaje sanitario sino la incomprensible falla de su gestión, fundamentalmente orientada al ahorro a costa de la calidad del servicio. Ya ni siquiera se habla de las desesperantes “listas de espera”, pero ahí están, tal como estaban o pizca más o menos, como están ahí las aglomeraciones veraniegas en las costas o los colapsos de los servicios de urgencia. Ahora bien, si es cierto, como se ha dicho en el Parlamento, que hay hospitales que durante la noche y los fines de semana eliminan prestaciones elementales por falta de personal, no sólo estaríamos ante un atropello a los usuarios perjudicados, sino ante la confirmación de que el primer objetivo de la Junta no es la salud sino el ahorro, y eso descalifica enteramente a una gestión. Ante el espectáculo del despilfarro, el regateo de una epidural resulta bochornoso. Seguro que esas regateadas no se incluyen en la encuesta.

4 Comentarios

  1. La Universidad de Sevilla ha puesto en marcha lo que denomina “Premio a la Jubilación Voluntaria”, consistente en mantener los emolumentos durante una década a los profesores que, a partir de los 60 años y si llevan 30 de servicio, renucien a su puesto docente e investigador. Mi colega Isidoro Moreno escribía ayer, en “Diario de Sevilla”, un artículo denominado “Dilapidar cerebros” del que saco el siguiente fragmento: “A un vicerrector, o muy honesto o muy fácil de palabra, se le escapó hace unos meses la verdadera finalidad de la medida, al señalar (El País, 23/1/2006) que “por cada dos catedráticos que se jubilen, nosotros podremos contratar a un nuevo ayudante”. La crudeza de la declaración, aunque se pretenda suavizar con referencias al recambio generacional, no deja lugar a dudas: de lo que se trata es de ahorrar dinero, amortizando puestos y precarizando el empleo. En esto consiste fundamentalmente, aunque se envuelva en el celofán de la Convergencia Europa, la “gestión empresarial” de la Universidad”. Pues eso, que por el mercado hacia Dios, que diría el clásico.

  2. NO sé de qué se quejan los numerarios, pues mientras fueron cooptadores del cotarro ni abrieron sus sapientes bocas, pero llevan razón queines protestan por esta sangría absurda. ¿Se puede prescindir de un intelectual en plena madurez, para qué, por qué? Estos politiquillos que amnejan la Univsd. no son más que terminales del poder político, que a cambio reciben cuanto desean.

  3. Qué más quieren: el SAS prima (paga más, da un complemento en dinero) a los médicos que gastan menos. Así. Menos recetas, recetas más baratas… más te pago. El cáncer de este sistema sanitario es la obsesión por el ahorro –lo que ellos llaman “racionalización del gasto”–. GM suele decir que el sistema andaluz no es malo; debería decir que los sanitarios son buenos y los gestores malos. De los políticos, ni hablo.

  4. Las listas de espera se acabarían si se atrevieran con la mafia de los médicos: les interesa porque así siguen echando horas extraordinarias por las noches, sobre todo en radiaciones y quimios, horas que no echan porque estan en otras clínicas privadas con el teléfono móvil dispuesto por si acaso, después llegan, firman y se van, y cobran un dineral. ¡Se puede ser más inmoral!. Pues sí, “la administración que lo combate”
    Tambien con la de los “Laboratorios” y la de las “Maquinas”, ¡que vaya máquinitas que hay en los sótanos!

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