No seré yo quien saque a colación la imagen de la zorra en el gallinero con motivo del nombramiento del célebre e imputado empresario cordobés “Sandokán”, Rafael Gómez, como consejero de la misma Gerencia Municipal de Urbanismo a la que todavía adeuda casi 30 millones en concepto de sanciones urbanísticas. Ahora bien, parece claro que ni el Ayuntamiento debería consentir ese disparate ni el propio interesado aceptarlo pensando en la credibilidad del Consistorio. ¿Cómo pasar de sancionado máximo a garante de la legalidad? El Pleno de Córdoba acaba de resolver esa grave disyuntiva por las bravas y sin encomendarse a Dios ni al diablo. Son bromas que gasta la democracia, que caben dentro de ella, sobre todo cuando sus responsables no están muy seguros de tener bien sujeto el pantalón.

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