No es la primera vez ni será la última: la policía local del pueblo malagueño de Torrox se da de baja masivamente y deja al pueblo indefenso, en plenas fiestas municipales, para mayor inri. Sólo 3 agentes de una plantilla de 30 se han dignado en esas circunstancias tan delicadas cumplir su elemental tarea, una actitud que no es precisamente una novedad ya que en 2008 ya tuvo lugar un plante análogo, un dato que hay que suponer que será tenido en cuenta por los instructores de los expedientes abiertos. Que un pueblo se vea en la precisión de contratar seguridad privada para proteger la menos la propia sede policial constituye un escándalo ya vivido en diversas ocasiones en Andalucía ante la inexplicable actitud de los facultativos que otorgan las bajas, y que debería ser sancionado, en su caso, de manera proporcionada al escándalo que supone.

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