Por más que haya que celebrar siempre el consenso, hay que decir que no es buena política la que en 6 horas de diálogo logra un acuerdo pleno para eliminar un conflicto que estaba en la calle hace ya 6 meses: el de las “mareas sanitarias”. Así, en Granada, el SAS ha aceptado de plano las reivindicaciones de las plataformas que repudiaban la impuesta fusión de hospitales, incluyendo la derogación urgente de esa protestada orden. La Junta se la envaina, y hace bien, dejando en el aire, sin embargo, la pregunta de por qué no dialogó desde el principio en lugar de mantener vivo un conflicto multitudinario. Gana terreno, no hay duda, la opinión pública frente a la autocracia propia de un “régimen”. Los ciudadanos ganan también.

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