Un supermercado asaltado en la localidad onubense de Palos de la Frontera por cuatro inmigrantes hambrientos (trataron de comerse crudas las salchichas hurtadas). Un buen botón de muestra de la que tal vez se avecina con motivo de esta crisis cruel que para muchas personas no es una contrariedad sino una tragedia. Ojo al caso, porque no parece casual sino indicativo, sugerente, de lo que pueda ocurrir en un futuro si no cambian las circunstancias, lo cual no parece fácil. Hay hambre y eso es lo último. Tomar a título de inventario incidentes como el aludido no es más que una prueba de ingenuidad o de imprevisión.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos requeridos están marcados *

limpiar formularioMostrar los comentarios de la entrada

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.